28 de mayo de 2026

La OCDE ajusta sus previsiones para Argentina: un escenario aún crítico

En su informe semestral más reciente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revisó a la baja sus proyecciones para la economía argentina, dejando al descubierto la persistente fragilidad del contexto local.

Aunque el organismo reconoce una «robusta recuperación» en marcha, redujo la estimación de crecimiento del PBI para 2025 del 5,7% al 5,2%, y aumentó su pronóstico de inflación anual del 29,8% al 36,6%. A pesar del tono parcialmente optimista del texto, los datos confirman que el escenario sigue siendo volátil y desigual.

Uno de los aspectos más celebrados por la OCDE es el ajuste fiscal “impresionante” realizado por el gobierno de Javier Milei, que habría permitido alcanzar un superávit fiscal del 0,3% del PBI en 2024. Sin embargo, este reconocimiento convive con señales que en el plano social y productivo resultan alarmantes: según datos de entidades sectoriales, cerraron más de 16.000 kioscos de barrio en el último año, un reflejo directo de la caída del consumo minorista y del impacto de la recesión en las economías populares.

Este contraste evidencia que el «orden macroeconómico» que ponderan los organismos multilaterales está siendo logrado a costa de un fuerte deterioro social y una recesión profunda, que aún no da señales claras de revertirse en términos distributivos.

Consumo e inversión: ¿recuperación para quién?

Según el informe, el consumo privado y la inversión “seguirán recuperándose” gracias al aumento del ingreso real disponible, condiciones financieras más favorables y un entorno empresarial en mejora. No obstante, el ingreso real sólo mejora en determinados sectores, mientras amplios segmentos de la clase media y trabajadora continúan perdiendo poder adquisitivo frente a precios que, aunque bajan lentamente, siguen acumulando niveles muy altos tras la escalada de 2023 y principios de 2024.

A esto se suma una apreciación del peso argentino que, si bien ayuda a contener la inflación, perjudica la competitividad de las exportaciones, que pasarán de crecer un 23,2% en 2024 a apenas un 11,2% en 2025, según la OCDE. Al mismo tiempo, las importaciones se expandirán un 23,9%, reflejando una apertura del comercio, pero también un desequilibrio que podría volver a tensionar las cuentas externas.

Inflación: una desaceleración todavía frágil

En lo que respecta a la inflación, el informe reconoce una desaceleración respecto a los picos de 2024, pero advierte que el ritmo será más lento de lo esperado. El pronóstico actual del 36,6% para fines de 2025 implica una inflación aún alta para estándares internacionales y muy difícil de sobrellevar para hogares cuyos salarios no logran seguir el ritmo del alza de precios.

El dato preocupa especialmente porque, en simultáneo, el margen de política fiscal y monetaria se achica, y el Gobierno sigue apostando a una estrategia de tipo de cambio libre y mínima intervención estatal, en línea con su ideario libertario.

Aunque la OCDE habla de una “expansión sólida” del 5,2% para el PBI, este número se explica en parte por la base de comparación extremadamente baja de 2024, cuando la actividad cayó con fuerza tras la devaluación de diciembre de 2023, el congelamiento de la obra pública y los recortes al gasto social. El verdadero desafío será sostener ese crecimiento en 2026, cuando el organismo estima una expansión del 4,3%, pero ya sin el «efecto rebote» que explica parte del impulso actual.

Luces para el mercado, sombras para la sociedad

El informe de la OCDE refleja la dualidad de la economía argentina bajo el actual modelo: una macroeconomía que se ordena en términos fiscales y cambiarios, pero que lo hace con un fuerte costo social, desempleo encubierto y caída del consumo masivo. Mientras los mercados celebran la consolidación del superávit y la flexibilización del cepo, la economía real aún no siente esa recuperación de manera tangible.

El Gobierno de Milei enfrenta así un dilema estructural: cómo traducir el equilibrio fiscal en mejora concreta del bienestar social. De lo contrario, el país corre el riesgo de consolidar una recuperación macroeconómica estadística, pero con un crecimiento económico excluyente y socialmente regresivo.

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