«La más baja en diez meses», Luis Caputo festejó la inflación del 1,9%
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el dato de inflación de junio difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que registró una variación mensual del 1,9%. Para el funcionario, el indicador representa una nueva señal de consolidación del proceso de desaceleración de los precios y un respaldo a la estrategia económica implementada por el Gobierno.

A través de sus redes sociales, Caputo remarcó que se trata del nivel de inflación más bajo desde agosto de 2025 y destacó que la inflación núcleo —que excluye los precios regulados y estacionales— se ubicó en el 1,6%, el registro más reducido desde julio del año pasado. Además, señaló que la media móvil de los últimos tres meses continuó descendiendo, lo que, según su interpretación, confirma la consistencia del proceso desinflacionario.
El titular del Palacio de Hacienda también puso el foco en algunos de los rubros que mostraron menores incrementos durante junio. Entre ellos mencionó a Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba del 1,3%, y a Prendas de vestir y calzado, que aumentó apenas un 0,4%, indicadores que el Gobierno considera relevantes por su impacto en la dinámica general del índice.
No obstante, el propio informe del INDEC expone un escenario más heterogéneo que el reflejado por el promedio nacional. Mientras algunos capítulos moderaron su ritmo de aumento, otros vinculados a gastos esenciales continuaron creciendo por encima del índice general.
Entre ellos sobresalen Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró un incremento del 3,3%, impulsado por la actualización de tarifas y servicios. También el rubro Salud mostró una variación superior al promedio, con un alza del 2,2%, producto principalmente de los ajustes en medicina prepaga y otros servicios sanitarios.
A su vez, la evolución de las canastas que determinan los umbrales de pobreza e indigencia evidencia que la desaceleración inflacionaria todavía no se traduce plenamente en una reducción del costo de vida. La Canasta Básica Alimentaria aumentó un 1,3%, mientras que la Canasta Básica Total avanzó un 2,2%, lo que elevó a 1.531.473 pesos el ingreso que una familia tipo necesitó durante junio para no ser considerada pobre.
Esta diferencia entre la evolución del índice general y el comportamiento de los bienes y servicios esenciales alimenta uno de los principales debates económicos. Aunque la inflación muestra una tendencia descendente y representa un avance en términos macroeconómicos, los rubros que absorben una mayor proporción del presupuesto familiar continúan registrando aumentos superiores al promedio, limitando el impacto positivo que la desaceleración de los precios podría tener sobre el poder adquisitivo.
En ese contexto, el desafío para el Gobierno ya no pasa únicamente por sostener la baja del índice inflacionario, sino también por lograr que esa mejora estadística se refleje en una recuperación efectiva del ingreso real y en un alivio perceptible para la economía cotidiana de los hogares argentinos.
