La inflación de agosto fue del 1,9% y expone tensiones sobre el plan económico de Milei
Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros ocho meses del año alcanzó el 19,5%, mientras que la interanual trepó al 33,6%, evidenciando que el problema sigue lejos de estar resuelto.

El INDEC informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó un 1,9% en agosto, un registro que en apariencia muestra cierta moderación respecto de la dinámica histórica, pero que abre un debate sobre la consistencia del programa económico en curso.
El dato llega en un contexto signado por la volatilidad cambiaria y la incertidumbre política tras las elecciones bonaerenses, factores que agregan presión a la administración de Javier Milei. El Gobierno insiste en que la contracción monetaria y el ajuste fiscal son las claves para desinflar la economía, pero la resistencia de los precios sugiere que las inercias inflacionarias siguen vivas y que la confianza social en la estrategia oficial es todavía frágil.
El detalle sectorial del informe refleja un panorama desigual. Transporte encabezó las subas con un 3,6% debido al incremento en combustibles y adquisición de vehículos, seguido por Bebidas alcohólicas y tabaco, que avanzó 3,5%.
En contraste, rubros como Recreación y cultura (0,5%) y Prendas de vestir y calzado (-0,3%) actuaron como amortiguadores. Sin embargo, lo que preocupa es la incidencia regional de Alimentos y bebidas no alcohólicas, que volvió a pesar con fuerza en las regiones más vulnerables, impactando de lleno en el poder adquisitivo de los hogares.
La falta de actualización plena en la canasta de consumo que mide la inflación también agrega un matiz político a la discusión. Marco Lavagna, titular del INDEC, reconoció que la modernización del índice se demoró por factores técnicos y electorales.
En otras palabras, el país mide con un termómetro que ya no refleja del todo las transformaciones recientes de la economía, algo que siembra dudas sobre la transparencia y utilidad de los datos para la formulación de políticas públicas.
Más allá del registro puntual de agosto, la pregunta de fondo sigue siendo si la economía argentina logró entrar en una senda de desinflación sostenible o si la calma actual es apenas un respiro condicionado por el atraso cambiario, la recesión y la postergación de aumentos tarifarios.
La historia económica del país muestra que la inflación rara vez se contiene solo con disciplina monetaria; sin una recuperación del salario real y un marco de estabilidad política, la paz de los precios corre el riesgo de ser efímera.
