23 de mayo de 2026

«La inflación baja en los papeles, pero no en la vida real»

Mientras el Gobierno celebra la desaceleración de la inflación medida en los informes oficiales, la economía real sigue mostrando fisuras profundas que alimentan el malestar social y la desconfianza. Así lo expuso el economista Cristian Folgar, quien cuestionó de manera contundente la forma en que se construye el índice de precios al consumidor (IPC) en la Argentina.

Ph: Radio Rivadavia

Según Folgar, la canasta de bienes y servicios con la que se mide la inflación está obsoleta y no refleja el peso actual de los gastos cotidianos, especialmente de los servicios, que son cada vez más relevantes en la estructura de consumo de las familias. “El IPC ya no refleja la realidad del consumo cotidiano. La gente va al supermercado y ve otra cosa”, aseguró, planteando un contraste entre el optimismo oficial y la experiencia concreta de la población.

Este divorcio entre la estadística y la percepción social no es menor, porque erosiona la confianza en las mediciones y deja al gobierno expuesto a críticas. La sensación de que los precios siguen subiendo mientras el IPC marca una baja contribuye a la creciente distancia entre los números que publican los organismos y la realidad de los hogares.

Además, Folgar alertó sobre otro frente sensible: la caída de reservas del Banco Central, incluso cuando la meta pactada con el Fondo Monetario Internacional apuntaba a recomponer 4.000 millones de dólares. “En mayo en lugar de sumar reservas, las perdimos. Y lo más grave es que esas reservas no eran nuestras, eran prestadas”, disparó. La imagen es clara: se retrocede en un terreno que debería ser clave para sostener la estabilidad cambiaria.

Tampoco funciona —advirtió— la estrategia de convencer a los argentinos de que suelten los dólares guardados. Los datos oficiales confirman que en mayo la gente compró más de 2.200 millones de dólares en los bancos, reflejando un comportamiento defensivo frente a la incertidumbre. “El efecto fue el inverso: se demandaron dólares, no se liberaron”, explicó.

Finalmente, Folgar ironizó sobre los recientes intentos de aliviar el bolsillo con rebajas nocturnas del 5% en combustibles limitadas a cinco estaciones de servicio en todo el país. “Es una payasada. Te están cargando, literalmente”, sentenció, dejando en evidencia el carácter testimonial de estas medidas, que lejos de resolver problemas estructurales apenas aportan gestos cosméticos.

En síntesis, la mirada de Folgar desnuda una de las principales grietas del discurso económico actual: la inflación puede bajar en los informes técnicos, pero si no baja en la vida real de la gente, el alivio no existe. Y mientras tanto, la combinación de reservas menguantes, dólar demandado y parches sin impacto profundiza la fragilidad de una economía que todavía no encuentra rumbo claro.

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