5 de julio de 2026

La industria de la fundición se desploma: cayó 11,3% en julio y opera al nivel más bajo del año

Con capacidad ociosa récord, baja demanda y pérdida de rentabilidad, el sector fundidor atraviesa una crisis profunda que anticipa consecuencias sociales y productivas.

La industria de la fundición en Argentina registró en julio una caída interanual del 11,3%, acompañada por un uso de la capacidad instalada de apenas el 44,8%, el nivel más bajo de 2025.

Así lo informó la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina (CIFRA), que también dio cuenta de un panorama marcado por la contracción de la demanda, la pérdida de rentabilidad y la reducción del empleo.

El informe no solo refleja un retroceso coyuntural, sino una crisis estructural que atraviesa al sector fundidor, clave en la cadena industrial nacional. La demanda total (mercado interno y exportaciones) se ubicó en apenas 43,1%, y la demanda externa cayó al 36%, muy por debajo del promedio del año anterior (48%). Las proyecciones apuntan a una estabilización en torno al 41%, lo que significa que el estancamiento llegó para quedarse, al menos en el corto plazo.

Capacidad ociosa y empleo en retroceso

Uno de los datos más alarmantes es la subutilización de la capacidad instalada. Que más de la mitad de la infraestructura productiva esté parada no solo revela ineficiencia sistémica, sino también un freno deliberado de la actividad por parte de las empresas, en respuesta a un mercado que no responde y a políticas que no estimulan la producción.

En materia de empleo, el 48% de las empresas aplicó algún tipo de reducción en julio: un 31% con bajas leves y un 17,2% con recortes más importantes. Ninguna compañía aumentó su plantilla en el período, lo que confirma la tendencia de ajuste y parálisis que atraviesa la industria en su conjunto.

Otro frente crítico es el de la rentabilidad: la mitad de las empresas reportó una caída significativa en sus márgenes, mientras que un 30% registró una baja leve. Solo el 20% logró mantener los niveles previos, y ninguna aumentó su rentabilidad. La ecuación es clara: menos producción, menos ventas, menos empleo y menos ganancia, una tormenta perfecta para un sector compuesto mayoritariamente por pymes de gestión familiar, sin capacidad para resistir ciclos prolongados de crisis.

Falta de exportaciones y concentración territorial

El 83% de las empresas del sector no exporta, y apenas un 10,3% tiene mercados externos activos. Esta limitación estructural las deja altamente expuestas a las variaciones del mercado interno, lo cual las vuelve más vulnerables en contextos recesivos como el actual. Las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe concentran la mayor parte de la producción, lo que genera una vulnerabilidad regional adicional en zonas industriales ya golpeadas.

La industria de la fundición es estratégica para sectores como la maquinaria agrícola (38,2% de la demanda), la automotriz (35%), la maquinaria vial, el oil & gas, la minería y la siderurgia. Sin embargo, su situación actual refleja el abandono de la política industrial por parte del Estado, que no ha generado herramientas efectivas para sostener ni fomentar la producción nacional.

Una industria clave, sin políticas activas

El retroceso de este sector no es un hecho aislado: es un síntoma de una matriz económica que prioriza el ajuste fiscal, el achicamiento del Estado y la liberalización comercial, sin evaluar sus consecuencias sobre la industria y el empleo. La apertura indiscriminada a importaciones, la falta de crédito productivo y la ausencia de incentivos para la inversión en innovación explican por qué una industria con capacidad, trayectoria y mercado está hoy paralizada.

La caída de la fundición no solo implica una pérdida económica: es una advertencia sobre el desmantelamiento progresivo del aparato productivo nacional. Si no se revierte el rumbo con políticas públicas activas, planificación industrial y protección inteligente, el país corre el riesgo de profundizar su dependencia externa y empobrecer aún más su tejido social y productivo. La fundición, literalmente, se está apagando.

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