La diputada libertaria Lilia Lemoine fue a provocar a la marcha de jubilados y la echaron de la plaza
Acusada de ir a “provocar”, la legisladora debió retirarse escoltada por la Policía Federal en medio de gritos y abucheos.

La diputada de La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, fue duramente increpada este miércoles por un grupo de jubilados que se manifestaban en la Plaza del Congreso en reclamo por aumentos en sus haberes y mejoras en el PAMI.
El episodio, registrado en vivo por el móvil del canal C5N, ocurrió cerca de las 14 horas. Lemoine salió de su despacho en la Cámara de Diputados y se dirigió hacia el lugar donde cada miércoles se concentran jubilados autoconvocados. Allí, comenzó a filmarlos con su celular, lo que fue interpretado como una provocación directa por los presentes.
“¡Fuera, fuera!”, le gritaron varios manifestantes, visiblemente molestos. El clima se tensó cuando la diputada se negó a retirarse y pidió al periodista Mariano Onega que filmara a los manifestantes, lo que encendió aún más el repudio. Finalmente, efectivos de la Policía Federal debieron intervenir para resguardar su integridad y escoltarla fuera de la plaza.
Un gesto leído como desprecio
“Viene a provocar esta diputada. Viene a sobrar a los jubilados, una mina que no presenta un proyecto ni nada. Están en el Congreso limándose las uñas y viene a provocar a los jubilados. Es indignante”, expresó con bronca Carlos Alberto Dawlowfki, jubilado de Chacarita que participa de las marchas semanales.
El rechazo a Lemoine no es aislado. Representante de un espacio que ha promovido recortes en el gasto social y defendido ajustes en el sistema previsional, la diputada ha sido una de las figuras más polémicas del oficialismo libertario. Su presencia en medio de una protesta por derechos vulnerados fue interpretada como una burla más que como una actitud de diálogo.
Jubilaciones de indigencia y reclamos ignorados
Desde hace meses, las marchas de los miércoles se han convertido en un ritual de resistencia. Los jubilados, cuya mayoría cobra la mínima —por debajo de la línea de pobreza—, reclaman mejoras urgentes en sus ingresos, acceso real a medicamentos y una reforma profunda del PAMI, que acumula denuncias por falta de atención y prestaciones recortadas.
La política del gobierno de Javier Milei ha profundizado la situación. La fórmula jubilatoria fue eliminada por decreto, se recortaron bonos y se congelaron los presupuestos. A la par, los aumentos en alimentos, medicamentos y servicios convirtieron a la jubilación en una prestación de supervivencia.
Frente a este panorama, la presencia de una diputada oficialista —sin propuestas concretas para el sector y con una actitud confrontativa— solo aportó tensión y malestar.
Un símbolo del distanciamiento entre la clase política y la ciudadanía
El episodio con Lemoine expone una distancia cada vez mayor entre la dirigencia política oficialista y la realidad cotidiana de amplios sectores sociales. Lejos de empatizar con la angustia de quienes luchan por llegar a fin de mes con ingresos miserables, la diputada optó por confrontar, grabar y difundir, en lugar de escuchar.
Lo que para algunos pudo parecer una provocación aislada, para otros es el reflejo de una lógica de poder que desprecia la protesta y trivializa el sufrimiento. Una actitud coherente con el discurso de deslegitimación de los reclamos sociales que impulsa el gobierno.
Mientras tanto, los jubilados seguirán marchando cada miércoles. Lo hacen no solo por sus derechos, sino para recordarle al poder que la dignidad no se negocia ni se filma con desprecio.
