10 de julio de 2026

La derrota bonaerense obliga a Milei a «desempolvar» su mesa política

La iniciativa, sin embargo, se percibe como una respuesta directa y quizás tardía a una crisis que ya ha impactado en los mercados y ha puesto en tela de juicio la gobernabilidad.

Ph: Agencia NA

La contundente derrota en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, que consagró a Fuerza Patria, ha sacudido al Gobierno de Javier Milei, obligándolo a reactivar de manera urgente su «mesa política» para contrarrestar el golpe y mostrar una imagen de control.

El primer movimiento del Poder Ejecutivo tras el revés electoral fue convocar, desde las 9:30 de la mañana, a su círculo más íntimo en Casa Rosada.

La presencia de figuras clave como Karina Milei, Guillermo Francos, Patricia Bullrich, Santiago Caputo y Martín Menem, entre otros, evidencia el intento del presidente por cerrar filas y dar un mensaje de unidad.

Sin embargo, esta reunión, que el propio Milei había disuelto en octubre de 2024, revela una autocrítica que no parece haber surgido de manera espontánea, sino como una respuesta obligada a la derrota del 47% a 33% en la provincia de Buenos Aires. El «buen semblante» del mandatario al llegar a Balcarce 50 contrasta con la «gesto adusto» de otros funcionarios, como Martín Menem, quien es señalado por un sector del Gobierno como uno de los responsables del fracaso electoral.

El «Triángulo de Hierro» se amplía y la gobernabilidad, a prueba

La mesa política, que ahora se reunirá regularmente, tiene como objetivo no solo coordinar la gestión, sino también incluir a nuevos actores y tejer alianzas.

Este gesto, que busca sanar las heridas internas causadas por las disputas estratégicas en la conformación de listas y los recientes escándalos de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), es visto como un intento de mitigar los efectos de la derrota y fortalecer el posicionamiento del oficialismo de cara a las elecciones nacionales.

La confirmación de Sebastián Pareja como jefe de campaña en la provincia, a pesar de las críticas internas, demuestra la intención del Gobierno de no ceder terreno y de mantener su estrategia, aun cuando no haya dado los resultados esperados. La convocatoria a una «mesa de diálogo federal» con los gobernadores, instruida por el presidente, es otra señal de la desesperación por recuperar la iniciativa política.

Una sobreactividad en suspenso

La serie de reuniones y convocatorias, que incluyen dos encuentros del Gabinete en un mismo día y la mesa política de la provincia de Buenos Aires, refleja una «ensayada sobreactividad» del Poder Ejecutivo.

Este frenesí de actividad, que contrasta con el «silencio» que caracterizó la gestión en los días previos a la elección, busca dar la impresión de que el Gobierno está en control de la situación y dispuesto a aprender de sus errores.

No obstante, la verdadera prueba para el presidente Milei no será la cantidad de reuniones que convoque, sino su capacidad para transformar esta autocrítica forzada en acciones concretas que le permitan recuperar la confianza de los mercados y de los ciudadanos, y evitar que el revés electoral se convierta en el preludio de una crisis de gobernabilidad más profunda.

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