La crisis del consumo golpea la gastronomía: cierres masivos y miles de empleos perdidos
El panorama plantea una advertencia clara: sin medidas de estímulo económico y programas de apoyo específicos, la gastronomía podría seguir perdiendo relevancia como motor de empleo y consumo, mientras se agudiza la precarización laboral y se profundiza la desigualdad en el acceso al ocio y la cultura gastronómica.

La caída del poder adquisitivo de los salarios se traduce en un fuerte impacto sobre la gastronomía argentina, un sector que históricamente sufre primero cuando los hogares recortan gastos considerados prescindibles.
En el último año, más de 100 locales gastronómicos cerraron a nivel nacional, con la consecuente pérdida de miles de puestos de trabajo y la precarización de quienes aún permanecen empleados.
La crisis se refleja no solo en los cierres, sino también en la reducción de personal y el aumento de las cargas laborales para los trabajadores que permanecen en los locales abiertos. Además, mozos y personal de salón reportan una disminución significativa de las propinas, que pasaron de representar un 10% del ticket promedio a ubicarse entre un 3 y 5%, reflejo de la necesidad de los comensales de cuidar cada gasto.
Entre los casos más recientes se encuentra la cadena de pizzerías La Continental, que bajó la persiana en sus sucursales de Almagro y Lomas de Zamora debido a la baja constante de ventas y el aumento de costos de alquiler, insumos y servicios. El emblemático restaurante porteño El Palacio de la Papa Frita, fundado en 1952, también cerró sin previo aviso a sus trabajadores, dejando un vacío simbólico en la gastronomía de avenida Corrientes.
Otros cierres recientes incluyen la parrilla coreana Mashisso y la sandwichería Shokupan en CABA, Lima Linda en Mar del Plata y Cosa e Mandinga en Salta, todos con un denominador común: la falta de rentabilidad y la caída del consumo, incluso en zonas gastronómicas tradicionalmente fuertes como Palermo, Puerto Madero y San Telmo, donde la baja interanual alcanza alrededor del 30%.
Según Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG), gran parte de los negocios opera hoy con márgenes negativos y casi la mitad cierra antes de cumplir cinco años. Un reciente estudio de Kantar confirma que el 76% de los argentinos redujo la frecuencia de salir a comer afuera, cifra que asciende al 85% en los sectores de menores ingresos, con una caída de ventas superior al 50% entre 2024 y 2025.
