4 de mayo de 2026

La Coalición Cívica rompe con sus aliados y arriesga su supervivencia en la Ciudad

El riesgo es alto: todo indica que, tras los comicios de octubre, podría quedar reducida a una expresión mínima en el Congreso.

La Coalición Cívica atraviesa una de las elecciones más delicadas de su historia: sin alianzas de peso y con un escenario dominado por la polarización, el partido de Elisa Carrió decidió presentar lista propia en la Ciudad de Buenos Aires, donde pone en juego cuatro de sus seis bancas en Diputados.

El espacio llevará como primer candidato a diputado nacional a Hernán Reyes, acompañado por Cecilia Ferrero. Para el Senado, la boleta será encabezada por Marcela Campagnoli —cuyo mandato vence en diciembre— junto a Claudio Cingolani. El mensaje de campaña busca diferenciarse tanto del oficialismo libertario como del kirchnerismo: “Con Lilita estamos convencidos que los extremos dañan al Congreso. Vamos a ir a imponer los límites que nadie se anima a poner”, afirmaron los postulantes.

Sin embargo, la apuesta aparece más como un gesto de resistencia que como un proyecto con expectativas reales de crecimiento. La CC tenía un acuerdo de palabra con Graciela Ocaña, referente de Confianza Pública, para conformar una lista conjunta. Pero la exlegisladora cerró un pacto a último momento con el radicalismo de Martín Lousteau, dejando en soledad al partido de Carrió. Esa ruptura terminó de aislar a la Coalición en un tablero político donde las alianzas resultan clave para superar el umbral electoral.

Los pronósticos son desalentadores: la polarización entre La Libertad Avanza y Fuerza Patria comprime los márgenes para terceras opciones y amenaza con barrer a partidos medianos o pequeños. Si no logra retener ninguna de las bancas que vencen en diciembre —entre ellas las de Juan Manuel López, Paula Oliveto Lago y Victoria Borrego—, la Coalición Cívica quedaría reducida a solo dos representantes en Diputados: Maximiliano Ferraro y Mónica del Frade, con mandato hasta 2027.

La candidatura de Reyes y Campagnoli aparece entonces como un intento de preservar identidad antes que poder real. El desafío es mayúsculo: sostener visibilidad en un Congreso cada vez más dominado por mayorías antagónicas y donde los márgenes para el “medio” parecen desvanecerse. La elección de octubre no solo definirá cuántos escaños conserva la Coalición Cívica, sino también si el partido de Carrió logra sobrevivir como actor político relevante o se encamina hacia una irrelevancia parlamentaria de difícil retorno.

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