La CGT cuestionó al Gobierno tras el fracaso del Consejo del Salario y reclamó una suba urgente del mínimo
La reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil terminó sin acuerdo y volvió a profundizar las diferencias entre el Gobierno, las organizaciones sindicales y el sector empresario. Tras el encuentro, la Confederación General del Trabajo (CGT) difundió un contundente comunicado en el que cuestionó la modalidad de negociación y sostuvo que no puede existir un entendimiento si no hay una instancia genuina de diálogo.

La central obrera calificó la convocatoria realizada por el Poder Ejecutivo como una «puesta en escena» y cuestionó la posición asumida por los representantes empresarios. Según la CGT, las propuestas de actualización salarial resultan insuficientes frente al deterioro del poder adquisitivo y cuentan con el respaldo implícito del Gobierno.
Ante este escenario, el Consejo Directivo Nacional de la CGT formalizó su pedido para que el Salario Mínimo, Vital y Móvil sea llevado de manera inmediata a $911.202, acompañado por una serie de incrementos progresivos que permitan alcanzar los $993.300 en diciembre de 2026.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a la modalidad virtual de las reuniones del Consejo. La organización sindical consideró que mantener las deliberaciones a distancia carece de justificación, especialmente cuando las decisiones adoptadas tienen impacto directo sobre los ingresos de millones de trabajadores.
La CGT también apuntó contra la ausencia de las máximas autoridades laborales durante las negociaciones. En particular, cuestionó que el titular de la Secretaría de Trabajo no haya participado personalmente de la instancia y consideró esa ausencia como una señal del lugar secundario que, según la central sindical, el Gobierno le asigna al debate sobre los salarios.
El conflicto, además, se inscribe en una disputa que la CGT asegura haber planteado previamente en el ámbito internacional. La central recordó que durante la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) había denunciado la falta de un verdadero diálogo social tripartito entre trabajadores, empresarios y Estado. En ese contexto, señaló que el organismo internacional reclamó a la Argentina mecanismos efectivos de negociación.
Para la CGT, la convocatoria formal a una reunión no alcanza para garantizar un verdadero proceso de diálogo. La central sostiene que deben existir condiciones concretas para discutir, negociar y alcanzar consensos, y advirtió que la falta de respuestas puede terminar profundizando la conflictividad social.
El trasfondo de la disputa es el deterioro de los ingresos y la pérdida de capacidad de compra de los salarios frente al costo de vida. Desde la perspectiva sindical, el salario mínimo corre el riesgo de quedar definitivamente asociado a niveles de pobreza si su actualización no acompaña las necesidades básicas de los trabajadores.
En su comunicado, la CGT volvió a reclamar una política económica que coloque la recuperación de los ingresos y una distribución más equilibrada de la riqueza entre sus prioridades. El fracaso del Consejo del Salario, en ese sentido, no solo expone la distancia entre las partes: también evidencia las dificultades para construir acuerdos en un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo y una creciente tensión entre el Gobierno y las organizaciones sindicales.
