25 de junio de 2026

Kicillof cuestionó el rumbo económico de Milei y advierte sobre un cambio estructural en el modelo de país

Bajo la consigna “ninguna provincia se salva si el país se hunde”, el mandatario planteó que la actual orientación macroeconómica no solo impacta en los indicadores sociales, sino que redefine el modelo de desarrollo argentino.

Ph: C5N

El gobernador bonaerense Axel Kicillof inauguró el 154° período de sesiones ordinarias en la Legislatura provincial con un discurso de fuerte contenido político y económico en el que cuestionó de manera integral la estrategia del Gobierno nacional encabezado por Javier Milei.

Durante una intervención de una hora y media ante la Asamblea Legislativa, Kicillof encuadró la coyuntura local dentro de un fenómeno internacional más amplio: el avance de derechas radicalizadas que, según sostuvo, erosionan consensos democráticos y promueven lógicas de confrontación. En ese marco, describió la gestión nacional como un “laboratorio” político que combina ajuste económico, confrontación discursiva y reducción del rol estatal.

En el plano estrictamente económico, el gobernador sostuvo que, tras más de dos años de gestión, no se verificaron los pronósticos oficiales de rápida recuperación. Señaló cierre de empresas, aumento de despidos y deterioro salarial como síntomas de un esquema que —según su diagnóstico— prioriza la estabilización financiera por sobre la actividad productiva. Al mencionar referencias provenientes de distintos sectores, desde el empresario Paolo Rocca hasta el exministro Domingo Cavallo, buscó mostrar que las advertencias sobre el rumbo económico trascienden el arco opositor.

Kicillof caracterizó el programa de Milei y del ministro de Economía Luis Caputo como un intento de transformación estructural que excede el ajuste fiscal tradicional. Según su lectura, el objetivo sería avanzar hacia un esquema de primarización productiva y flexibilización laboral similar al que identificó como “modelo de Perú y Paraguay”, con menor peso de la industria y reducción del protagonismo de la clase media.

Desde una perspectiva política, el gobernador planteó que el debate actual no se limita a la coyuntura económica, sino que implica una disputa estratégica sobre el tipo de país a construir en el mediano plazo. Alertó que una prolongación del actual rumbo podría modificar de manera permanente la matriz productiva y social argentina.

El discurso, además de fijar posición frente al Ejecutivo nacional, incluyó una convocatoria a otros mandatarios provinciales para articular una alternativa federal.

En ese llamado subyace la idea central que atravesó su intervención: en un esquema económico fuertemente centralizado, el deterioro macroeconómico impacta de manera sistémica, por lo que —según Kicillof— ninguna jurisdicción podría aislarse de una crisis nacional prolongada.

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