JP Morgan aconseja salir de bonos en pesos y suma presión al Gobierno en la previa electoral
El banco de inversión JP Morgan, uno de los actores más influyentes de Wall Street, recomendó a sus clientes desarmar posiciones en bonos argentinos en pesos y migrar hacia activos en dólares, argumentando un escenario de mayor incertidumbre política de cara a las elecciones legislativas de octubre y la pérdida de rendimiento del peso.

En un informe titulado “Tomándose un respiro”, publicado el viernes 27, la entidad subrayó que mantiene una visión positiva de mediano plazo sobre Argentina gracias al proceso de desinflación y el ajuste fiscal. Sin embargo, llamó a la cautela en el corto plazo y sugirió desarmar el llamado carry trade —una estrategia que aprovecha las altas tasas en pesos—.
Entre los factores de riesgo mencionados, JP Morgan enumeró la caída de ingresos por exportaciones agrícolas tras el pico de la cosecha, la probable salida de divisas por turismo, el contexto electoral, y la reciente intervención oficial en los mercados de futuros de dólar ante la presión cambiaria. Además, señaló que el peso argentino fue una de las monedas emergentes con peor desempeño en los últimos dos meses.
La reacción oficial no tardó en llegar. Federico Furiase, director del Banco Central y asesor del Ministerio de Economía, relativizó la advertencia y la vinculó al clima electoral. En declaraciones radiales, defendió la “solidez de los fundamentos macroeconómicos” y remarcó la coincidencia de criterios entre el presidente y el ministro de Economía en mantener una macro estable, con disciplina fiscal y sin emisión monetaria descontrolada.
Furiase afirmó que el informe de JP Morgan responde más a la volatilidad política que a problemas estructurales de la economía. “Cuando tenés una macro sana y un Banco Central recapitalizado, no hay nada que pueda contra eso”, aseguró, minimizando el impacto de la recomendación de la entidad norteamericana.
Sin embargo, la señal de JP Morgan no pasa inadvertida: refleja el escepticismo de parte del mercado internacional sobre la capacidad de la Argentina de sostener la estabilidad en un año electoral marcado por alta inflación, tensiones cambiarias y la memoria fresca de crisis recurrentes. La recomendación, aunque presentada como táctica de corto plazo, podría complicar la estrategia oficial para seguir financiándose en pesos y mantener el dólar a raya, en momentos donde cada movimiento de los inversores internacionales resuena con fuerza en la plaza local.
Si querés, puedo profundizar aún más el análisis sobre los riesgos del carry trade argentino o el impacto de esta recomendación en la deuda pública —decime y lo desarrollamos.
