24 de julio de 2026

Amigos son los amigos: Trump anunció nuevos aranceles que incluyen a la Argentina

La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicar un nuevo paquete de aranceles a las importaciones provenientes de unos 60 países volvió a poner en evidencia que la relación política entre Washington y Buenos Aires no garantiza un trato comercial preferencial para la Argentina.

Mientras el gobierno de Javier Milei consolidó un fuerte acercamiento con la administración republicana y profundizó una política de apertura económica, la Casa Blanca avanza en un camino opuesto: refuerza medidas de protección para su industria y endurece las condiciones de ingreso de productos extranjeros.

En contraste, la estrategia del Gobierno argentino de flexibilizar las importaciones genera cuestionamientos por parte de distintos sectores productivos, que advierten sobre el cierre de empresas incapaces de competir con bienes importados a menor costo. Empresarios y especialistas sostienen que este escenario también impacta en el empleo, debido a la pérdida de actividad industrial.

En ese contexto, Trump anunció este viernes un nuevo esquema arancelario para productos importados desde alrededor de 60 países, con tasas que oscilarán entre el 10% y el 12,5%. La Argentina figura entre las naciones alcanzadas por la medida.

Según informó la administración estadounidense, la iniciativa busca presionar a los gobiernos para que adopten controles más estrictos contra el ingreso de mercancías elaboradas mediante trabajo forzoso. La decisión sorprendió a varios países y se esperan respuestas diplomáticas y comerciales en los próximos días.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) estableció dos categorías de aranceles. La primera fija una tasa del 10% para los países que cuentan con legislación o compromisos destinados a combatir el trabajo forzoso en sus cadenas de suministro, grupo en el que fue incluida la Argentina. La segunda contempla un arancel del 12,5% para las economías que, según la evaluación de Washington, no implementaron medidas suficientes en esa materia.

«El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo», afirmó el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.

La medida también reaviva el debate sobre las diferencias entre la política económica de ambos gobiernos. Mientras Estados Unidos endurece sus barreras comerciales para resguardar sectores considerados estratégicos, la administración de Milei mantiene una política de mayor apertura del mercado interno, una decisión que continúa generando un fuerte debate sobre su impacto en la industria nacional, la competitividad de las empresas locales y el empleo.

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