Jorge Rachid desde Dubai calificó la guerra en Medio Oriente como escalada imprevisible y cuestiona narrativas oficiales
Jorge Rachid, médico, cirujano y sanitarista argentino, viajó a Dubái por motivos familiares y se encontró en medio de un escenario de conflicto abierto en Medio Oriente tras los recientes ataques que implicó a Irán, los Emiratos Árabes Unidos y otros países del Golfo, en el marco de una escalada regional que ha incluido lanzamientos de misiles y drones y el cierre de espacios aéreos civiles.

En un video desde Dubái, Rachid describió cómo vive “en vivo y en directo” los efectos del conflicto, que según su relato se desencadenó tras una información recogida por la inteligencia israelí sobre una reunión del liderazgo iraní, lo que —a su juicio— precipitó una respuesta militar.
Esta interpretación se inserta en un contexto donde las tensiones entre Estados Unidos, Irán e Israel han escalado rápidamente, con ataques iraníes contra objetivos en Emiratos Árabes Unidos y otros países del Golfo y la respuesta aliada desde posiciones estratégicas.
Rachid vinculó el conflicto a decisiones estratégicas que, en su opinión, responden más a realpolitik que a objetivos declarados de defensa o de seguridad. Atribuyó la dinámica de la guerra a acciones de actores como Donald Trump y Benjamin Netanyahu, señalando que las potencias occidentales perseguirían intereses energéticos y geopolíticos al tiempo que restan relevancia a los costos humanos.
Además, Rachid criticó lo que percibe como una lectura simplista del conflicto por parte de Occidente, afirmando que los principales objetivos serían el control del petróleo y la contención de la influencia de China en la región, más que la defensa de valores como la democracia o la libertad, lo que refleja una visión crítica de la narrativa dominante en medios y gobiernos alineados con Estados Unidos.
Su relato enfatizó, en términos emocionales y humanos, la dimensión violenta y brutal del conflicto, mencionando la muerte de civiles —incluidas niñas— y la masividad de la respuesta iraní, que calificó de “desgraciadamente violenta”. La referencia a hechos concretos, como ataques que han causado víctimas e interrupciones en el funcionamiento normal de ciudades como Dubái, coincide con reportes sobre impactos directos de los bombardeos y la intensificación del fuego cruzado en varios frentes del Golfo.
Desde una perspectiva analítica, las declaraciones de Rachid ilustran cómo individuos no especializados en política internacional interpretan una guerra compleja a partir de experiencias de primera mano y marcos explicativos que mezclan análisis estratégico, crítica geopolítica y sensibilidad humanitaria.
Más allá de la precisión factual de sus apreciaciones, sus palabras reflejan la percepción de que el conflicto actual no es simplemente una confrontación militar, sino un fenómeno con raíces profundas en rivalidades globales, competencia por recursos y fracturas en el orden internacional contemporáneo —aspectos que los analistas también subrayan al describir la guerra en curso y su potencial impacto político y económico global—.
