John Foos cierra su planta empleados denuncian presiones para aceptar indemnizaciones reducida
La decisión refleja una tendencia creciente: empresas que abandonan la producción nacional para reducir costos y apostar a la importación, priorizando la rentabilidad logística por encima del empleo local, en un contexto marcado por los altos costos de producción y las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.

La emblemática marca de zapatillas John Foos, símbolo del calzado urbano argentino desde los años 80, atraviesa el fin de su producción nacional. La empresa anunció el cierre definitivo de su planta en Beccar, partido de San Isidro, para reconvertirse en un importador de productos terminados desde China.
El cierre no fue repentino, sino el resultado de un proceso de reestructuración que se intensificó en el último año. La plantilla, que en 2023 rondaba los 400 trabajadores, se redujo drásticamente a unos 50 empleados que permanecerán hasta el cese total de actividades, programado para fines de abril.
Según los operarios, la compañía –operando bajo Flingday S.A.– ha ofrecido acuerdos de desvinculación por montos entre el 60% y el 70% de la indemnización legal, algunos pagos fraccionados en cuotas, generando denuncias de coerción y prácticas abusivas. Los trabajadores aseguran que se les advirtió sobre un posible concurso de acreedores, lo que interpretan como una presión para aceptar acuerdos desfavorables por miedo a largos procesos judiciales.
Con la clausura de la planta, John Foos pone fin a más de 40 años de manufactura local. En su momento de mayor actividad, la fábrica de Beccar producía miles de pares diarios, abasteciendo a más de mil puntos de venta en todo el país.
