Javier Milei y una nueva frontera de violencia política: ataque a un niño con autismo
En un episodio que revela el deterioro del debate público y la deshumanización institucional, el presidente Javier Milei quedó en el centro de la polémica tras atacar en redes sociales a Ian Moche, un niño de 12 años con autismo que se ha convertido en referente y activista en defensa de los derechos de las personas con discapacidad.

El conflicto surgió a raíz de una entrevista en vivo que Ian y su madre ofrecieron al periodista Paulino Rodríguez en LN+, en la que denunciaron el maltrato recibido por parte del titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo.
Milei, visiblemente molesto por la exposición del caso, reposteo un mensaje ofensivo de una cuenta libertaria y añadió un insulto directo a Rodríguez, al que acusó de “operar contra el gobierno” y estar “del lado de los kukas”. Sin embargo, lo que más preocupa no es solo la violencia verbal del mandatario, sino el patrón de desprecio hacia sectores históricamente vulnerables como el de las personas con discapacidad.
Una frase que encendió la alarma: “Es problema de la familia, no del Estado”
Según el testimonio de Marlene Spesso, madre de Ian, y del propio niño, durante una reunión con funcionarios del Gobierno, Diego Spagnuolo les manifestó que “si vos tuviste un hijo con discapacidad, es problema de la familia, no del Estado”. La frase, más allá de su brutalidad, resume una visión política profundamente regresiva: desentender al Estado de sus obligaciones básicas, en este caso, con una de las poblaciones más desprotegidas del país.
Spagnuolo, cuya designación responde más a su cercanía al presidente como abogado personal que a una experiencia en políticas de inclusión, negó los hechos días después y calificó de “mentirosos” a madre e hijo. Su respuesta no hizo más que profundizar la indignación social. “Lamentablemente, el funcionario sólo aparece para desmentir a un nene, no para resolver los problemas del sector”, respondió Marlene.
Emergencia en discapacidad: una respuesta política ante el ajuste
El ataque no se da en un vacío. En paralelo, la Cámara de Diputados se prepara para tratar un proyecto de ley que busca declarar la emergencia en discapacidad hasta 2027. La iniciativa propone actualizar los fondos destinados a transportistas, acompañantes terapéuticos y prestadores, y reactivar las pensiones por invalidez, virtualmente paralizadas durante los últimos 14 meses. De 500.000 solicitudes, solo se otorgaron 586.
El oficialismo rechaza el proyecto por considerar que interfiere con la meta de déficit cero. Desde ANDIS lo tildaron de “asistencialista y regresivo”, deslegitimando incluso las bases más elementales de una política pública de cuidado y derechos.
Sin embargo, la iniciativa cuenta con respaldo amplio en la oposición, que advierte que el oficialismo esta vez no tendría los votos necesarios para blindar un eventual veto presidencial, como ocurrió con las leyes universitaria y jubilatoria.
Un gobierno que revictimiza
Lo sucedido con Ian Moche no es un hecho aislado, sino el síntoma de un modelo de gestión donde la crueldad discursiva es parte del ejercicio del poder. Que un presidente de la Nación reaccione con violencia ante la participación mediática de un niño con autismo no solo sobrepasa los límites del decoro institucional, sino que expone la falta de sensibilidad y la desprotección estatal como política de gobierno.
La respuesta no puede limitarse a la indignación. Hace falta una toma de posición firme de la sociedad y del sistema político. No se trata de una disputa ideológica ni partidaria. Se trata de valores básicos: respeto, empatía, justicia social.
Ian Moche, con apenas 12 años, ofreció una lección de madurez que muchos dirigentes parecen haber olvidado. Su pedido fue claro: “No me revictimicen”. La pelota está en manos del Congreso, de la sociedad y de todos aquellos que aún creen que el Estado tiene un deber irrenunciable con quienes más lo necesitan.
