25 de abril de 2026

Javier Milei endurece su discurso contra Kicillof: “Es civilización o barbarie”

En un tono cada vez más confrontativo, el presidente Javier Milei volvió a apuntar con dureza al gobernador bonaerense Axel Kicillof, al que tildó de “pichón de Stalin”, y encuadró las elecciones del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires como una verdadera batalla cultural: “civilización o barbarie”.

Ph: C5N

El mandatario encabezó el congreso de La Libertad Avanza (LLA) bonaerense en Gonnet, donde buscó reordenar la agenda política de su espacio y recuperar protagonismo tras los días de conmoción provocados por la prisión domiciliaria concedida a Cristina Kirchner.

Rodeado de ministros y dirigentes del oficialismo libertario, Milei se posicionó como el único garante de un cambio profundo, y colocó a LLA como “el único vehículo real de transformación” frente a lo que consideró un modelo decadente que, según él, la Argentina arrastra hace décadas.

“Esta elección no es un partido contra otro. Es civilización o barbarie. Es libertad o servidumbre. Es el partido del Estado contra el partido de la gente que trabaja y progresa con su propio esfuerzo”, disparó el presidente, reforzando su narrativa de confrontación contra lo que denomina la “casta política”.

En línea con su discurso disruptivo, Milei también embistió contra la funcionaria Alexia Abaigar, integrante del equipo de Kicillof, a quien vinculó con el ataque con excremento al domicilio del diputado José Luis Espert. Calificó su cargo —directora de Sensibilización y Promoción de Derechos del Ministerio de Mujeres y Diversidad— como una “tomada de pelo” y cuestionó con ironía la existencia de un área de ese tipo en la gestión bonaerense. “Es más lisérgico que Lucy in the sky with diamonds, la verdad que Lennon y McCartney se quedaron cortos”, ironizó en alusión a la clásica canción de The Beatles.

La estrategia de Milei, cada vez más polarizante, busca capitalizar el malestar de amplios sectores sociales frente a la crisis económica, apuntando contra la figura de Kicillof como símbolo del intervencionismo estatal. Al describirlo como “pichón de Stalin”, profundizó la comparación con regímenes autoritarios y reforzó la idea de que la provincia de Buenos Aires sufre un “pésimo presente” bajo su conducción.

Este giro retórico no solo apunta a fidelizar la base libertaria de cara a los comicios de septiembre, sino también a desplazar al peronismo como alternativa electoral en el principal distrito del país. Con ello, Milei reabre el juego político en la provincia y, al mismo tiempo, tensiona aún más la relación con un gobernador que proyecta sostener el bastión bonaerense como contrapeso a la Casa Rosada.

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