22 de abril de 2026

Criptoestafa: el creador de $LIBRA apuntó contra Milei

Hayden Davis, creador del activo digital y hoy bajo la lupa de la justicia federal de Nueva York por presunta estafa, presentó una declaración escrita en la que no solo defendió la legalidad del proyecto, sino que también dejó expuesto el desconcierto provocado por la actitud del jefe de Estado argentino.

La trama de la criptomoneda $LIBRA, promocionada inicialmente por el propio presidente Javier Milei y luego borrada de sus redes con llamativa rapidez, sumó esta semana un nuevo capítulo que golpea de lleno la credibilidad del mandatario.

En su exposición ante la Justicia estadounidense, Davis dejó en claro que su intención era “beneficiar a pequeñas empresas e iniciativas educativas en Argentina”, y sostuvo que no comprendía la razón por la cual Milei eliminó su publicación en la red X (ex Twitter) apenas estalló la polémica. Esa maniobra presidencial, interpretada como un repliegue oportunista, alimentó la versión de que $LIBRA era en realidad una estafa, según el propio Davis.

Este episodio, más allá de las consideraciones técnicas sobre la criptomoneda, expone con crudeza la fragilidad del ecosistema político y financiero en torno al presidente Milei. El mandatario no solo había recibido a Davis en tres oportunidades —la última en la Casa Rosada junto a empresarios argentinos vinculados al proyecto— sino que se mostró entusiasta con la idea de “financiar emprendedores” a través de este instrumento, según sus propias palabras en 2024.

Sin embargo, tras la explosión del escándalo y la congelación de los activos por casi 60 millones de dólares ordenada por la justicia norteamericana, Milei optó por despegarse de toda promoción, en un giro que alimenta serias dudas sobre su responsabilidad política y su capacidad de discernir la viabilidad de proyectos que involucran a ciudadanos e inversores locales.

El caso también desnuda la falta de controles y el halo de informalidad que suele envolver las apuestas libertarias en materia de criptomonedas y desregulación financiera, donde los límites entre innovación y estafa se tornan difusos y peligrosos.

Davis, en su declaración, intentó apartar de sí cualquier acusación directa, argumentando que la irrupción de “francotiradores” que compraron masivamente $LIBRA en el lanzamiento distorsionó el espíritu del proyecto. Pero sus explicaciones no alcanzan para despejar el enorme signo de interrogación que hoy rodea tanto a la criptomoneda como al rol que jugó la administración Milei al prestarle apoyo inicial.

En términos políticos, este traspié vuelve a encender luces rojas sobre la figura presidencial: no se investiga formalmente a Milei en Estados Unidos, pero la asociación de su imagen con un esquema cripto judicializado amenaza con deteriorar aún más la confianza pública en su gestión, que ya transita aguas turbulentas.

Mientras la investigación avanza y se espera la definición de responsabilidades penales, la pregunta es ineludible: ¿puede un presidente de la Nación promocionar proyectos de alto riesgo sin un mínimo análisis técnico ni resguardos institucionales? El affaire $LIBRA deja la sensación de que, para Milei, la fascinación por la retórica emprendedora y el vértigo de la especulación se anteponen peligrosamente a la prudencia, la seriedad y la responsabilidad política que debería exigirle su cargo.

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