25 de septiembre de 2026

Javier Milei cuestionó con dureza a la ONU y volvió a reclamar a Reino Unido negociar por Malvinas

El discurso de Milei buscó instalar la cuestión de la soberanía no solo como una reivindicación nacional, sino también como un cuestionamiento a la capacidad de las instituciones internacionales para transformar sus resoluciones en acciones concretas.

El presidente Javier Milei utilizó su discurso ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas para renovar el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas y cuestionar severamente el funcionamiento del organismo internacional.

En ese marco, sostuvo que la cuestión Malvinas constituye una “causa nacional” y reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones para avanzar hacia una solución pacífica de la disputa.

Milei inició su exposición reivindicando la necesidad de abordar los problemas políticos y económicos con “absoluta sinceridad” y afirmó que, desde la llegada de su administración, se optó por enfrentar las dificultades evitando, según sus palabras, “una mentira confortable”.

A partir de allí, el mandatario centró buena parte de su intervención en una fuerte crítica al sistema multilateral y a la actuación de Naciones Unidas. Cuestionó lo que consideró incumplimientos de los objetivos originales del organismo y señaló que la ONU no habría logrado garantizar de manera efectiva la seguridad colectiva, los derechos humanos y el respeto por las soberanías nacionales.

En su discurso, Milei también apuntó contra la posición del organismo frente a distintos conflictos internacionales, mencionando entre otros temas la situación de Israel, el terrorismo y las persecuciones religiosas. En términos particularmente duros, sostuvo que la institución terminó alejándose de los principios que justificaron su creación.

En ese contexto introdujo la cuestión de las Islas Malvinas. El Presidente afirmó que la situación del archipiélago constituye una muestra de la distancia existente entre las resoluciones internacionales y su aplicación concreta.

Milei recordó que hace cinco décadas la Asamblea General aprobó la resolución 31/49, que insta a la Argentina y al Reino Unido a abstenerse de adoptar modificaciones unilaterales mientras permanezca abierta la disputa de soberanía.

Según planteó, pese al paso del tiempo, continúan desarrollándose actividades británicas que el Gobierno argentino considera contrarias a esa resolución.

Entre ellas mencionó el proyecto Sea Lion y la exploración de hidrocarburos en el área de la cuenca Malvinas Norte, actividades vinculadas a licencias otorgadas por el Reino Unido que la Argentina rechaza y considera ilegítimas.

“El problema no es la falta de palabras o resoluciones, sino que tengan consecuencias”, sostuvo Milei, al cuestionar la capacidad de Naciones Unidas para hacer valer sus propias decisiones. En esa línea, planteó que una institución cuya palabra no produce efectos concretos termina debilitando su propia autoridad.

El mandatario también defendió un cambio en la estrategia argentina frente al reclamo de soberanía. Aseguró que, durante décadas, los gobiernos optaron principalmente por una defensa discursiva de la cuestión Malvinas y afirmó que su administración pretende avanzar mediante una política que definió como “pacífica, práctica y efectiva”.

Otro de los puntos centrales de su exposición fue el principio de libre determinación de los pueblos. Milei sostuvo que, de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas, ese principio no resulta aplicable al caso de Malvinas, al considerar que la población de las islas se encuentra vinculada a un proceso de colonización y ocupación territorial.

El Presidente cuestionó además la interpretación británica de ese principio y planteó que Londres debería explicar cómo compatibiliza su posición sobre la autodeterminación en Malvinas con los debates vinculados a ese mismo concepto dentro del propio Reino Unido.

Hacia el cierre de su intervención, Milei volvió a formular un llamado directo al Gobierno británico para reanudar las negociaciones sobre la soberanía de las islas. También propuso avanzar en conversaciones vinculadas con la explotación de los recursos naturales existentes en la zona, en un intento por colocar nuevamente la disputa bilateral en la agenda diplomática.

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