17 de junio de 2026

Irán pone fin a su programa nuclear a cambio de un gigantesco rescate financiero de 300.000 millones de dólares

Un borrador de acuerdo de 14 puntos ha revelado los términos de un pacto histórico entre Estados Unidos e Irán. Según el documento, que circula entre las delegaciones del G7 y ha sido filtrado por medios árabes, Teherán se compromete a abandonar de forma permanente cualquier ambición de fabricar armas atómicas y a reabrir de inmediato el estratégico estrecho de Ormuz.

Como contrapartida, Washington acepta un sustancial paquete de incentivos que incluye el levantamiento de todas las sanciones y la creación de un fondo de reconstrucción para Irán valorado en 300.000 millones de dólares (aproximadamente 258.500 millones de euros).

NiNi la Casa Blanca ni el gobierno iraní han confirmado oficialmente la autenticidad del borrador, y se desconoce si el texto debatido en las reuniones del G7 será el mismo que se firme en una ceremonia prevista para el próximo viernes en Lucerna (Suiza).

El presidente estadounidense, Donald Trump, visiblemente molesto por las filtraciones, declaró a la prensa que «nadie sabe exactamente qué es, pero será muy sólido». No obstante, lanzó una advertencia: si Irán incumple lo pactado, su país volverá «a los bombardeos».

Fuentes diplomáticas consultadas por este medio señalaron que la delegación de EE.UU. compartió el contenido del memorando de entendimiento (MoU) con los líderes del G7. Un diplomático describió el documento como un texto de apenas dos páginas que podría sentar las bases para un acuerdo de paz definitivo.

El fin de las hostilidades y el papel de Israel

El primer punto del documento declara «el fin inmediato y permanente de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano», y establece que ambas partes se abstendrán de amenazarse o usar la fuerza mutuamente. Esta cláusula es clave para Teherán, que exigía el cese de la ofensiva israelí contra Hezbolá en Líbano como condición para cualquier proceso de paz.

Sin embargo, no está claro si la mención a «aliados» en el documento incluye a Israel, cuyo gobierno ha declarado en repetidas ocasiones que no fue consultado sobre el acuerdo y que continuará con sus operaciones militares para defender su soberanía. Tampoco se especifica si la referencia abarca a los países europeos que han apoyado militarmente a los vecinos de Irán durante el conflicto.

Reapertura del estrecho de Ormuz en un mes

En el plano económico y logístico, el acuerdo establece que EE.UU. levantará el bloqueo naval a los puertos iraníes inmediatamente después de la firma. Por su parte, Irán se compromete a reanudar el tránsito de buques mercantes entre el golfo Pérsico y el mar de Omán. Ambas partes deberán restaurar el tráfico marítimo a plena capacidad en un plazo máximo de 30 días, tiempo necesario para retirar minas y eliminar obstáculos técnicos.

Trump reiter reiteró que la reapertura del estrecho coincidirá con la ceremonia del viernes, a la que asistirá el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y no el propio mandatario. Una de las incógnitas que persiste es si, durante los próximos 60 días de negociaciones de paz, Irán mantendrá su histórica reivindicación de soberanía sobre el estrecho, lo que incluiría el cobro de tasas de paso. Diplomáticos europeos han asegurado que las grandes navieras no pagarán peaje alguno, ya que altos cargos de la administración Trump les garantizaron el libre tránsito.

El paquete financiero: 300.000 millones y fin de las sanciones

El punto más polémico del borrador es el compromiso de EE.UU. y sus socios regionales de aportar al menos 300.000 millones de dólares para un «plan de rehabilitación y desarrollo económico de Irán». Además, se contempla el levantamiento de todas las sanciones, la descongelación de activos iraníes y la concesión de exenciones del Departamento del Tesoro para las exportaciones de crudo iraní.

A cambio, Irán acepta «sin condiciones» la exigencia clave de Washington: «Nunca producirá armas nucleares». Teherán sostiene que este compromiso ya existía en el marco del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) firmado con la administración de Barack Obama, un acuerdo que Trump anuló en su primer mandato.

Críticos como el exasesor de Seguridad Nacional John Bolton calificaron el pacto de «malo» para la seguridad de EE.UU., sugiriendo que Trump fue «manipulado» por los negociadores iraníes. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que la UE solo aliviará sus sanciones cuando observe «cambios reales sobre el terreno».

El dilema del cambio de régimen

El documento también incluye un compromiso mutuo de respeto a la soberanía e integridad territorial, así como la promesa de no interferir en los asuntos internos del otro. Esto implica que Washington renuncia explícitamente a su objetivo declarado de buscar un cambio de régimen en Teherán, un propósito central de la intervención militar estadounidense e israelí contra Irán.

Aún quedan muchas preguntas sin respuesta: ¿De dónde saldrán los 300.000 millones? Trump aseguró que «ni un céntimo» saldrá del bolsillo de los contribuyentes estadounidenses, aunque no impedirá que otros países inviertan en Irán. Mientras tanto, el mundo espera la ceremonia del viernes para conocer si este borrador se convierte en realidad o queda en una simple filtración diplomática.

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