Interna familiar: Hugo Moyano sobre Pablo: «Fue a visitar a Cristina y a mí ni me llamó por el Día del Padre»
La escena familiar se transformó en un dato político de alto voltaje que promete tener consecuencias inmediatas en la vida interna de la CGT.

La fractura política dentro de la familia Moyano se volvió pública y explosiva. Hugo Moyano, histórico líder del gremio de Camioneros, lanzó una crítica directa a su hijo Pablo por haberse reunido con Cristina Fernández de Kirchner sin su consentimiento, y aprovechó para tomar distancia tanto del kirchnerismo como del propio Partido Justicialista (PJ), al que calificó como una “cáscara vacía”.
“Pablo fue a visitar a Cristina y a mí ni me llamó por el Día del Padre”, soltó Hugo Moyano con tono agrio durante una reunión en la sede de FATSA, ante la sorpresa de los dirigentes sindicales presentes. La declaración fue más que una anécdota personal: fue un mensaje directo al núcleo sindical alineado con el kirchnerismo y una señal clara de su alejamiento del PJ, en momentos en que la central obrera debate cómo posicionarse ante la ofensiva judicial contra la ex presidenta y la creciente presión por un paro general.
La tensión no es solo familiar. Hugo Moyano fue clave para frenar una propuesta impulsada por Pablo Moyano y Sergio Palazzo (La Bancaria), que proponía una movilización de la CGT en respaldo a Cristina Kirchner. El padre no solo desautorizó la movida, sino que dejó en claro que la CGT no se prestará a una movilización que, según él, tiene más de operación política que de reclamo sindical genuino.
En paralelo, y en una jugada que marca un nuevo alineamiento, Hugo Moyano cerró una paritaria en línea con los topes salariales que impulsa el gobierno de Javier Milei: un aumento del 3% en tres cuotas (1% mensual), más una suma fija de $45.000. Mientras la UOM desafía esos techos con acuerdos por encima del 12%, Camioneros sorprende con una paritaria moderada, que desde la Casa Rosada ya celebran como un gesto de cooperación.
Este realineamiento ubica a Moyano en una posición clave: crítico del kirchnerismo, moderado ante Milei y en disputa con el ala combativa de la CGT que impulsa su propio hijo. A sus 81 años, el dirigente retoma protagonismo en un momento de fuerte reconfiguración del mapa sindical y político, y su figura podría pesar en la disputa por la conducción de la central obrera, que se definirá en octubre.
Al criticar la reunión de Pablo con Cristina, recordar el aislamiento que sufrió el gremio durante el macrismo y denunciar que el PJ “lo dejó solo cuando allanaron el sindicato 25 veces”, Moyano no solo hizo catarsis: envió una advertencia al peronismo tradicional y a los sectores que hoy buscan volver a construir poder desde la calle y el aparato gremial. Para Hugo Moyano, esa etapa está agotada. Y su jugada, tanto en el plano familiar como en el político, marca el inicio de un nuevo equilibrio de fuerzas dentro del sindicalismo argentino.
