Informe preliminar apunta a EE.UU. como responsable del mortal ataque a escuela iraní
El incidente pone en primer plano no solo la vulnerabilidad de la población civil en las guerras modernas, sino también la creciente tensión entre la tecnología militar avanzada y los límites éticos y legales que deberían regir su uso.

Una investigación preliminar del Ejército estadounidense sugiere que datos de inteligencia obsoletos podrían haber provocado el mortífero ataque con un misil Tomahawk contra una escuela primaria en Minab, al sur de Irán, el 28 de febrero, durante los primeros días de la guerra iniciada por los ataques conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El bombardeo dejó al menos 165 muertos, en su mayoría niños, y ha generado un profundo cuestionamiento sobre la conducción de la guerra y la protección de civiles en conflictos modernos.
Según fuentes estadounidenses consultadas por el New York Times, la escuela formaba parte de un complejo militar hasta 2017, pero desde entonces había sido claramente delimitada y señalizada como institución educativa. Expertos en derecho internacional recuerdan que los ataques contra civiles, escuelas y estructuras no militares están expresamente prohibidos, y que la mera cercanía a un objetivo militar no exime a un agresor de responsabilidad legal.
Las imágenes de satélite y el análisis de expertos muestran que el edificio escolar estaba separado por un muro y decorado con murales coloridos, además de contar con información pública fácilmente accesible sobre alumnos y docentes. La evidencia sugiere que el misil estadounidense impactó en la zona militar adyacente cuando la escuela ya estaba en funcionamiento, levantando graves interrogantes sobre la precisión del ataque y los protocolos de selección de objetivos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a atribuir inicialmente el incidente a Irán, aunque el país no dispone de misiles Tomahawk. Posteriormente, se limitó a declarar que “podría vivir con” los hallazgos de la investigación, mientras la Casa Blanca mantiene que el proceso sigue en curso.
Expertos y legisladores estadounidenses han planteado un debate sobre las normas militares aplicadas en el conflicto. El senador Tim Kaine advirtió que, de confirmarse la responsabilidad de EE.UU., el ataque reflejaría un cambio preocupante en los criterios de selección de objetivos o un error crítico en la planificación militar. “Si hemos alterado nuestras normas tradicionales y ya no protegemos a los civiles de la misma manera, sería trágico”, afirmó.
