Informe de CEPA: se cerraron 30 empresas por día, entre noviembre de 2023 y octubre de 2025
A partir de datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el estudio muestra que entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 cerraron más de 21.000 empresas con trabajadores registrados, a un ritmo promedio de 30 empleadores menos por día, en paralelo con una sostenida destrucción de puestos de trabajo.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) vuelve a poner en el centro del debate el impacto del actual rumbo económico sobre el tejido productivo y el empleo formal.
El período analizado coincide con los primeros casi dos años del gobierno de Javier Milei y evidencia una contracción simultánea de la cantidad de empleadores y del empleo registrado, un fenómeno que va más allá de ajustes coyunturales y sugiere un deterioro estructural del mercado laboral. En términos absolutos, el número de empresas pasó de 512.357 a 492.223, una caída significativa en un país con históricas dificultades para ampliar su base productiva.
El impacto no fue homogéneo. Los sectores más golpeados fueron aquellos estrechamente ligados a la actividad económica real y la generación de empleo: transporte y almacenamiento, comercio, industria manufacturera, construcción y servicios profesionales e inmobiliarios. Se trata de rubros sensibles al nivel de actividad, al crédito y a la inversión, variables que se vieron fuertemente condicionadas por la política de ajuste fiscal y monetario.
La destrucción de empresas tuvo un correlato directo en el empleo. Según CEPA, en el mismo período se perdieron 272.607 puestos de trabajo registrados, lo que equivale a una caída del 2,77% y a casi 400 empleos formales menos por día. El total de trabajadores pasó de 9,86 millones a 9,58 millones, revirtiendo parte de los avances logrados en años previos en materia de formalización laboral.
El recorte fue particularmente severo en la administración pública, con más de 83.000 puestos menos, seguida por la construcción y la industria manufacturera. En términos relativos, la construcción aparece como el sector más afectado, con una contracción del 15,6% del empleo registrado, un dato que refleja con claridad el freno casi total de la obra pública y el impacto limitado de la inversión privada para compensar esa caída.
Otro aspecto relevante del informe es la dinámica por tamaño de empresa. Aunque la inmensa mayoría de las firmas que cerraron eran pequeñas y medianas, la mayor parte de los puestos de trabajo destruidos se concentró en grandes empresas. Casi el 67% de los empleos perdidos correspondió a compañías de más de 500 trabajadores, lo que sugiere procesos de reestructuración profunda, cierres parciales o reducción de escala en actores de peso dentro de la economía.
En conjunto, los datos dibujan un escenario preocupante: menos empresas, menos empleo formal y una mayor fragilidad del entramado productivo. Más allá del discurso oficial centrado en el equilibrio fiscal, el informe de CEPA plantea interrogantes sobre la sostenibilidad social y económica de un modelo que, al menos en esta etapa, parece avanzar sobre la base de un fuerte ajuste en la economía real.
La contracción simultánea del empleo y de los empleadores no solo afecta el presente del mercado laboral, sino que también condiciona las posibilidades de crecimiento y desarrollo en el mediano plazo.
