24 de agosto de 2026

¿Inflación baja?: Los alimentos volvieron a aumentar en la cuarta semana de marzo

Mientras tanto, los argentinos enfrentan una paradoja: la inflación baja en los informes, pero el costo de vida sigue aumentando. Esto plantea una pregunta clave: ¿se trata de una desaceleración genuina o simplemente de un alivio momentáneo antes de una nueva ola inflacionaria?

El Gobierno celebra una desaceleración de la inflación en marzo, pero la realidad en las góndolas y carnicerías parece contradecir los datos oficiales.

Mientras el índice de precios al consumidor (IPC) muestra una tendencia a la baja, los alimentos y bebidas –uno de los rubros más sensibles para la población– continúan en alza, generando incertidumbre y dudas sobre la sostenibilidad de esta supuesta estabilización.

Suben los precios, pero baja la inflación: ¿Cómo se explica?

Según el informe de Labour Capital & Growth (LCG), los alimentos aumentaron un 3,8% en marzo, con una suba del 0,4% en la última semana. Los productos que más encarecieron fueron lácteos y huevos (5,8%), carnes (5%), verduras (3,3%) y bebidas (2,2%). No obstante, el informe también muestra una reducción en la cantidad de productos con aumentos, lo que podría interpretarse como un freno en la aceleración inflacionaria.

A pesar de esta tendencia, los consumidores siguen notando un encarecimiento sostenido en su canasta básica. La consultora Eco Go proyecta que la inflación en alimentos y bebidas cerrará marzo en torno al 3,2%, mientras que el índice general se estima en 2,6%, superando el objetivo del Gobierno de mantenerlo cerca del 2%.

Factores detrás de la desaceleración

Varios elementos podrían explicar esta aparente contradicción entre una inflación a la baja y precios que siguen subiendo:

  1. Recesión y caída del consumo: La brutal contracción de la demanda, impulsada por la pérdida de poder adquisitivo y el ajuste fiscal, reduce la capacidad de los comerciantes para trasladar aumentos de costos a los consumidores.
  2. Estabilidad del tipo de cambio: La estrategia oficial de mantener un «crawling peg» controlado (devaluación paulatina del dólar) ha permitido cierta contención en los precios de bienes importados y dolarizados.
  3. Manipulación estadística o rezago en la medición: Algunos economistas advierten que la metodología utilizada para calcular el IPC podría estar reflejando la inflación con cierto retraso, o incluso ser objeto de ajustes técnicos que subestimen la realidad cotidiana de los precios.

El desafío de la inflación futura

El Gobierno apuesta a que un nuevo acuerdo con el FMI le permita modificar el régimen cambiario y alinear variables macroeconómicas para consolidar la desaceleración inflacionaria. Sin embargo, la persistencia en el alza de precios en alimentos y bebidas sugiere que el problema aún está lejos de resolverse.

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