19 de junio de 2026

Justicia y memoria: Excombatientes logran que avance la causa por torturas en Malvinas

Los excombatientes, quienes enfrentaron el horror de la guerra y la traición de sus propios superiores, siguen exigiendo justicia. ¿Será esta la oportunidad definitiva para que sus voces sean escuchadas?

A más de cuatro décadas del conflicto en el Atlántico Sur, la lucha por justicia de los excombatientes de Malvinas ha dado un paso crucial.

La Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal decidió, por unanimidad, admitir el recurso extraordinario presentado por organismos de derechos humanos y la fiscalía, permitiendo que continúe la investigación sobre las torturas sufridas por soldados conscriptos a manos de sus propios superiores durante la guerra de 1982.

El tribunal, compuesto por los jueces Alejandro W. Slokar, Carlos A. Mahíques y Diego G. Barroetaveña, resolvió que la causa avance hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, lo que podría sentar un precedente histórico. La decisión se basa en el argumento de que estos delitos podrían encuadrarse dentro de la categoría de crímenes de lesa humanidad y de guerra, lo que los haría imprescriptibles.

Las denuncias, iniciadas en 2007, reúnen los testimonios de 180 excombatientes, quienes relataron aberrantes prácticas de tortura cometidas por oficiales y suboficiales del Ejército Argentino en las Islas Malvinas. Hasta el momento, 95 militares han sido imputados en la causa.

Un largo camino de obstáculos judiciales

La causa ha enfrentado numerosas trabas legales. Anteriormente, la propia Sala I había beneficiado al militar Gustavo Rodolfo Malacalza, anulando su procesamiento con el argumento de que estos delitos no podían considerarse de lesa humanidad y, por lo tanto, estaban prescriptos. Esta postura fue duramente cuestionada por los organismos de derechos humanos y los propios excombatientes, quienes recurrieron la medida.

Sin embargo, con este nuevo fallo, la Cámara de Casación revierte parcialmente esa tendencia y permite que la Corte Suprema decida sobre el fondo del asunto. En paralelo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha decidido habilitar el tratamiento del caso, lo que podría derivar en una condena internacional para el Estado argentino si se considera que no garantizó el acceso a la justicia de las víctimas.

¿Por qué se tardó tanto en reconocer estos crímenes?

El silencio sobre las torturas en Malvinas ha sido una herida abierta en la memoria colectiva argentina. Durante décadas, los relatos de exconscritos sobre maltratos, picana eléctrica, simulacros de fusilamiento y enterramientos en la nieve fueron minimizados o directamente ignorados por la Justicia y las Fuerzas Armadas.

El fallo actual, aunque representa un avance, pone en evidencia la demora del Estado en abordar estas denuncias con la seriedad que ameritan. La idea de que la guerra de Malvinas fue una causa patriótica ha sido utilizada, en muchos casos, para encubrir los abusos cometidos por la propia cúpula militar contra sus subordinados.

Un avance con incertidumbre

Si bien la decisión de la Cámara de Casación es un paso importante, el desenlace de la causa sigue siendo incierto. La Corte Suprema deberá definir si estos delitos son considerados de lesa humanidad, lo que marcaría un antes y un después en la lucha por los derechos de los excombatientes.

Mientras tanto, la CIDH sigue de cerca el proceso, advirtiendo que la impunidad de estos crímenes podría comprometer la responsabilidad internacional de Argentina.

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