Incertidumbre en Córdoba por el posible cierre de Petroquímica Río Tercero
El cierre de esta industria histórica representaría un duro golpe para el sector industrial regional, dejando un vacío difícil de llenar en el entramado productivo cordobés.

La situación de Petroquímica Río Tercero SA ha alcanzado un punto crítico que amenaza con poner fin a casi cincuenta años de trayectoria industrial en la provincia de Córdoba.
A través de una carta abierta, la propietaria de la firma, Verónica Vara, reconoció formalmente que el cierre definitivo es una posibilidad real debido a la incapacidad de sostener los costos operativos y las deudas acumuladas.
Este escenario se presenta tras un extenso periodo de inactividad, ya que la planta principal se encuentra paralizada desde hace seis meses.
El deterioro de la estructura laboral de la empresa ha sido drástico en el último año. De una plantilla original de 375 empleados que operaban hasta finales de 2024, actualmente solo permanecen cerca de 100 trabajadores. Esta reducción es el resultado de sucesivas oleadas de despidos vinculadas al cese de la producción de diisocianato de tolueno, el insumo principal que la firma fabricaba desde 1982.
A pesar de que la compañía intentó reconvertirse mediante un concurso preventivo para mantener unidades productivas menores, el estancamiento del conflicto gremial y financiero ha obstaculizado cualquier intento de reactivación.
La crisis de la petroquímica no solo afecta a los trabajadores directos, sino que impacta de manera profunda en el ecosistema económico de Río Tercero.
La dirección de la empresa sostiene que ha buscado alternativas para reabrir las instalaciones y preservar los puestos de trabajo restantes, pero la falta de recursos genuinos mantiene el futuro de la planta en una parálisis total.
