Importador de Geely alerta sobre la superioridad de la industria china
En un contexto de incertidumbre para la industria automotriz argentina, tras el reciente cierre de Fate y las advertencias de Ford sobre su planta de Pacheco, Juan Azamendia, director de Autos Sustentables del Sur —empresa que representa a la marca china Geely en Argentina— aseguró que “no se puede competir con China” en términos de calidad, precio y tecnología.

Azamendia subrayó que los autos en el país se encarecen significativamente por la carga impositiva y que desde la compañía llevan años trabajando con el Ministerio de Industria para mejorar el esquema vigente. “Ojalá haya una baja mayor”, indicó, en línea con las preocupaciones de los fabricantes locales sobre competitividad internacional.
Las declaraciones se producen en un momento crítico para el sector, marcado por la caída del 3,1% en la producción automotriz durante 2025 y una baja del 10,3% en las exportaciones, según datos de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA). La situación preocupa especialmente a plantas como la de Ford en Pacheco, fuertemente orientadas al mercado externo.
Recientemente, el presidente de Ford Sudamérica, Martín Galdeano, advirtió que sin una reducción de impuestos a la exportación, la planta podría “ser una planta sin futuro”, pese a anunciar una inversión de 170 millones de dólares para ampliar la oferta de la pick up Ranger, incluyendo versiones híbridas y deportivas. Galdeano enfatizó que cada vehículo exportado carga un impuesto distorsivo del 12% sobre su precio FOB, afectando la competitividad frente a mercados como México, Brasil y China.
El cierre de Fate y las advertencias de Ford, sumadas a la creciente influencia de fabricantes chinos como Geely, muestran un panorama donde la industria local enfrenta desafíos estructurales. Los expertos destacan que sin ajustes en la carga fiscal y políticas que fomenten la competitividad internacional, las plantas argentinas podrían quedar rezagadas frente a la producción asiática, tanto en calidad como en costos.
En este escenario, la presión sobre el Gobierno para revisar impuestos y estimular exportaciones se intensifica, mientras los fabricantes locales buscan equilibrar la inversión en tecnología con la supervivencia en un mercado cada vez más competitivo a nivel global.
