Impacto ambiental proyectado para el Mundial en EE.UU por el incremento de traslados aéreos
Un análisis reciente advierte que la próxima justa futbolística compartida entre Estados Unidos, Canadá y México podría duplicar el volumen de gases de efecto invernadero registrados en ediciones previas.

Este incremento responde directamente al aumento en el número de delegaciones participantes, la cantidad de encuentros programados y la necesidad de realizar constantes viajes en avión.
El documento titulado El punto ciego climático de la FIFA detalla que la dispersión geográfica de las sedes y el nuevo diseño de la competencia elevarán notablemente la huella de carbono.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por el New Weather Institute, el torneo generará un mínimo de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, superando de manera significativa el promedio de los campeonatos realizados en la última década.
Bajo proyecciones más severas, este indicador podría alcanzar los quince millones de toneladas, posicionando al evento deportivo como uno de los de mayor repercusión ambiental registrados hasta la fecha.
Expansión del formato y complicaciones logísticas
La transición a un esquema con cuarenta y ocho selecciones y ciento cuatro compromisos representa una ampliación considerable respecto a las dinámicas anteriores. Este crecimiento no solo multiplica los traslados de los planteles y el público, sino que satura los servicios logísticos.
Dado que los encuentros se distribuirán en dieciséis localidades distantes entre sí a lo largo del continente, el uso del transporte aéreo se volverá indispensable para aficionados, comunicadores y deportistas, estimándose que este sector aportará la mayor parte de las emisiones totales.
A diferencia de otras regiones geográficas que disponen de redes ferroviarias de alta velocidad para mitigar el impacto ambiental, la infraestructura norteamericana obliga a depender del avión. Los autores del reporte señalan que el verdadero inconveniente radica en el diseño estructural del torneo, el cual promueve la globalización de las sedes y trayectos extensos en un momento global que demanda restricciones severas en los niveles de contaminación.
Respuestas institucionales y evaluaciones estructurales
El estudio, que contó con la colaboración de organizaciones científicas y redes de acción por el clima, cuestiona los planes de sostenibilidad de la federación internacional al señalar una contradicción entre los discursos ambientales y las decisiones organizativas tomadas.
El documento concluye que los esfuerzos de mitigación difícilmente lograrán contrarrestar el peso de la escala actual de la competencia.
Por su parte, el organismo rector del fútbol mundial sostiene que la planeación contempla lineamientos ecológicos destinados a atenuar los efectos negativos en el entorno. La institución afirma que implementará normas de edificación responsable en las instalaciones temporales, promoverá la gestión eficiente de desechos, incentivará la movilidad colectiva en las localidades receptoras y buscará establecer un beneficio duradero en las comunidades anfitrionas tras la finalización del campeonato.
