Hungría evita el cierre de la planta de Samsung en Göd tras controversia por contaminación y seguridad laboral
La planta de Samsung en Göd fue objeto de críticas debido a la exposición de algunos empleados a niveles peligrosos de contaminación, en ocasiones miles de veces superiores a los límites permitidos.

En medio de una creciente polémica por las condiciones de seguridad y medioambiente en la fábrica de baterías de Samsung en Göd, Hungría decidió no cerrar la instalación pese a las advertencias y presiones internas. La decisión se tomó después de un intenso debate en el gobierno y de medidas correctivas por parte de la propia empresa.
Aunque las autoridades laborales multaron en varias ocasiones a la compañía, las sanciones fueron consideradas insuficientes y, en algunos casos, las irregularidades parecían haber sido minimizadas o incluso ocultadas. La situación generó inquietud en el gobierno, especialmente en un contexto electoral, dado el impacto político y social que podría tener una posible clausura de la planta.
Según reportes publicados por el portal húngaro ‘Telex’, en 2023 se llevó a cabo una reunión entre ministros y altos funcionarios del Ejecutivo, donde se evaluó la posibilidad de imponer sanciones más severas o incluso cerrar temporalmente la fábrica. Sin embargo, tras un debate interno, prevaleció la decisión de no proceder con el cierre, en parte para evitar afectar la economía local y mantener las inversiones en el sector de baterías, un motor clave en la estrategia de desarrollo económico del país.
El gobierno y Samsung aseguraron que la planta ha corregido las principales deficiencias detectadas y que actualmente cumple con las normativas vigentes. La empresa también ha realizado inversiones para mejorar las condiciones de seguridad y reducir los riesgos laborales, en respuesta a las críticas.
Las autoridades húngaras, encabezadas por el ministro de Asuntos Exteriores y Comercio, Péter Szijjártó, defendieron la postura oficial, argumentando que la planta no representa un riesgo medioambiental y que no existen evidencias de contaminación fuera de sus instalaciones. Además, el gobierno ha interpuesto demandas por difamación contra opositores y medios críticos que divulgaron la información sobre las irregularidades en la fábrica.
El caso ha puesto en evidencia las tensiones existentes entre el impulso por atraer inversiones en energías renovables y baterías, y las preocupaciones por el impacto ambiental y social. La planta de Göd, que ha aportado importantes recursos fiscales y empleo, se ha convertido en un símbolo de las contradicciones en la política industrial del país.
Expertos y fuentes independientes han señalado que, aunque las deficiencias en seguridad laboral y contaminación parecen haberse abordado, la falta de transparencia y el control interno siguen siendo temas de preocupación. La oposición y organizaciones sociales continúan exigiendo mayor vigilancia y garantías de que las condiciones laborales y ambientales sean respetadas en todas las instalaciones industriales del país.
Mientras tanto, la planta de Samsung en Göd continúa operando, con la atención puesta en cómo las autoridades y la empresa gestionarán los desafíos futuros para mantener la inversión y la confianza pública en un sector clave para la economía húngara.
