Hamás liberó a los 20 rehenes tras dos años de cautiverio, incluidos tres argentinos
La liberación de los rehenes puede leerse como un cierre simbólico de la fase más cruda del conflicto, aunque el verdadero desafío será transformar este gesto en el primer paso hacia una paz duradera.

Después de más de dos años de secuestro, Hamás liberó este lunes a los últimos 20 rehenes vivos que permanecían en la Franja de Gaza, entre ellos los argentinos Eitan Horn, David Cunio y Ariel Cunio.
El anuncio, confirmado por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), marca un punto de inflexión en un conflicto que dejó profundas heridas y un escenario político y diplomático abierto.
La liberación se produjo en el marco de la Operación “Regreso a casa” y fue posible gracias a un acuerdo de canje de prisioneros que incluyó la excarcelación de más de 1.900 palestinos. Los rehenes fueron entregados en el norte de Gaza al personal de la Cruz Roja, que los trasladó en helicópteros hasta Tel Aviv. Allí fueron recibidos entre escenas de emoción y júbilo en la Plaza de los Rehenes, donde familiares y ciudadanos celebraron lo que para muchos simboliza el cierre de uno de los capítulos más dolorosos de los últimos años.
La confirmación de que ya no quedan israelíes con vida bajo el control de Hamás abre un nuevo capítulo en el tablero político regional. El hecho coincide con la llegada a Israel del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien no solo se adjudicó un papel clave en la negociación del alto al fuego, sino que también fue recibido como un mediador determinante en la búsqueda de un acuerdo de paz más amplio. “Este es un gran día. Este es un nuevo comienzo”, aseguró Trump antes de anunciar que encabezará en Egipto una cumbre internacional junto a otros 20 líderes con el objetivo de delinear un futuro político para Gaza.
La liberación, sin embargo, deja tras de sí un terreno complejo. Aún resta definir el destino de los cuerpos de 28 rehenes fallecidos, cuya devolución no tiene fecha confirmada. Además, la liberación de prisioneros palestinos despierta divisiones internas en Israel y plantea interrogantes sobre el equilibrio de poder en Gaza.
El desenlace supone un alivio humanitario incuestionable, pero también abre la puerta a negociaciones delicadas donde se jugará no solo la estabilidad de Israel y Palestina, sino también el liderazgo regional y la credibilidad de los actores internacionales involucrados.
