«Groenlandia no se vende»: Protestas contra la visita de EE.UU.
La visita de una delegación estadounidense a Groenlandia ha generado un fuerte rechazo en el territorio semiautónomo danés.

El primer ministro en funciones, Múte Egede, calificó la presencia de funcionarios de EE.UU. como «muy agresiva», en un contexto marcado por recientes amenazas del presidente estadounidense de invadir unilateralmente la isla.
Egede, líder del partido independentista de izquierdas que sufrió una dura derrota en las últimas elecciones, permanecerá en el cargo hasta la formación de un nuevo gobierno de coalición. En ese marco, criticó los planes de la Casa Blanca, que incluyen la llegada de Usha Vance, esposa del vicepresidente JD Vance, a Groenlandia a finales de la semana junto con uno de sus hijos.
Según el comunicado oficial, la visita tiene como objetivo «celebrar la cultura y la unidad de Groenlandia», con una agenda que incluye la asistencia a una tradicional carrera de trineos con perros. Sin embargo, la llegada de Mike Waltz, asesor de Seguridad Nacional, a una base militar estadounidense en la isla ha generado aún más tensiones.
Egede advirtió que la presencia de Waltz «no es una visita diplomática inofensiva», y aseguró que responde a un intento de demostración de poder por parte de Washington. «¿Qué hace un consejero de Seguridad en Groenlandia? Su único propósito es enviar una señal de fuerza, y no debemos malinterpretarla», alertó el primer ministro.
Las protestas no se hicieron esperar. Diversos sectores políticos y ciudadanos salieron a las calles bajo el lema «Groenlandia no se vende», en rechazo a lo que consideran una estrategia de presión por parte de EE.UU. en un territorio clave por su ubicación geopolítica y sus recursos naturales.
Con este nuevo episodio, la tensión entre Washington y Groenlandia sigue escalando, mientras crece la incertidumbre sobre el futuro político de la isla y su relación con las potencias mundiales.
