4 de julio de 2026

Grave retroceso en ciencia y tecnología: más de 4.000 empleos destruidos bajo el gobierno de Milei

El vaciamiento del sistema científico no solo implica la pérdida de empleo y conocimiento, sino que compromete el futuro del país. En un mundo donde la economía del conocimiento es motor de desarrollo, Argentina avanza peligrosamente en sentido contrario. ¿Puede una nación aspirar al progreso mientras destruye su base científica? Bajo la administración Milei, esa pregunta se vuelve cada día más urgente.

Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, el sistema científico argentino enfrenta un desmantelamiento sin precedentes. Según un informe del Grupo de Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Grupo EPC-CIICTI), ya se han destruido 4.148 puestos de trabajo en el sector, entre científicos y personal administrativo.

Esta cifra, alarmante por sí sola, se vuelve aún más crítica al considerar que tan solo en los últimos tres meses se perdieron 531 empleos adicionales.

El impacto más fuerte recayó sobre el CONICET, emblema de la investigación nacional, que sufrió la pérdida de 1.513 trabajadores. Lo siguen el INTI, con 734 despidos, y el INTA, con 436. Lejos de representar un ajuste temporal, el recorte parece parte de un plan deliberado: el Gobierno proyecta 1.500 nuevos despidos en el INTA, uno de los pilares del desarrollo agropecuario del país.

El informe del EPC-CIICTI revela una caída global del empleo en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) del 5,5% entre diciembre de 2023 y marzo de 2025. Esta reducción no se distribuye de forma pareja: las empresas y sociedades del sector público nacional sufrieron un descenso del 10,6%, mientras que los organismos de la administración pública nacional vieron una merma del 7,6%.

Pero más allá de las cifras, el problema de fondo es estratégico. La pérdida de personal altamente capacitado no solo empobrece al sistema científico, sino que compromete la soberanía tecnológica, la innovación industrial, la producción de conocimiento y la posibilidad de avanzar hacia un modelo de desarrollo sustentable e independiente.

La política libertaria que promueve Milei, de inspiración marcadamente antiestatista, choca con décadas de construcción institucional que posicionaron a la ciencia argentina como referente regional. Bajo el paradigma de que «donde hay un gasto hay un problema», el Gobierno está ejecutando un ajuste feroz en un área que requiere inversión sostenida y visión de largo plazo.

A esto se suma la amenaza de fusión y reestructuración del INTI y del INTA, dos organismos clave para el entramado productivo nacional. En vez de fortalecer sus capacidades, el Ejecutivo parece decidido a reducirlos a su mínima expresión, eliminando funciones históricas y reduciendo la presencia estatal en sectores estratégicos como la agroindustria y la tecnología industrial.

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