3 de julio de 2026

Granja Tres Arroyos profundiza un ajuste silencioso con cierres, despidos y señales de tensión financiera

La reorganización, aún no explicitada por la empresa, genera preocupación entre trabajadores y autoridades locales. Más allá de los despidos y atrasos salariales, el proceso abre interrogantes sobre la continuidad del modelo productivo que sostuvo el crecimiento de Granja Tres Arroyos en las últimas dos décadas. Su evolución será clave para el futuro inmediato del sector avícola argentino.

Granja Tres Arroyos, la principal avícola del país, atraviesa una reestructuración interna que avanza sin comunicación oficial, pero cuyas consecuencias ya son visibles: cierres de plantas, más de 80 despidos, atrasos salariales nunca antes registrados y movimientos de personal entre distintas unidades productivas.

El proceso, que altera el funcionamiento de una compañía que emplea a unas siete mil personas y llegó a faenar cerca de 700 000 pollos diarios, refleja un ajuste de fondo que va más allá de los síntomas inmediatos.

Uno de los hechos más significativos fue el cierre del establecimiento Súper, en Entre Ríos, cuyo personal fue trasladado a la planta de La China. A la par, distintas unidades confirmaron demoras en los pagos de salarios: en algunos casos se abonaron en cuotas —hasta en cinco partes— y los trabajadores habrían recibido apenas un 20 % de lo correspondiente a octubre. La empresa también enfrentó dificultades para cancelar el medio aguinaldo de julio, un indicador de tensión financiera que no tiene antecedentes recientes en la firma.

El contexto externo agravó el cuadro. Tras el cierre del mercado chino por gripe aviar en 2023, las exportaciones de Granja Tres Arroyos cayeron del 33 % al 25 %, generando pérdidas estimadas en 160 millones de dólares. La baja contrasta con un consumo interno de pollo en su nivel más alto en una década, lo que para especialistas revela que los problemas no responden a una caída de la demanda, sino a debilidades estructurales y financieras dentro de la empresa.

En paralelo, crecen las versiones sobre una posible reconfiguración societaria. Desde que Tyson Foods adquirió el 34 % de la avícola en 2022, analistas interpretan la actual reestructuración —concentración operativa, reducción de costos y ordenamiento de plantas— como un movimiento orientado a facilitar un eventual incremento accionario o una operación de mayor escala. La estrategia, señalan, podría estar enfocada en mejorar los indicadores de la compañía antes de cualquier definición.

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