Gobernadores de Provincias Unidas posan como opositores, pero arrastran su pasado de socios de Milei
La paradoja es evidente: Provincias Unidas pretende encarnar la resistencia a Milei después de haber sido socia necesaria en la primera etapa de su gestión. El verdadero interrogante es si la sociedad leerá este viraje como una rectificación o como un cálculo electoral más, pensado para no perder el control de los territorios cuando el viento político vuelva a soplar en otra dirección.

El frente de gobernadores de Provincias Unidas (PU) buscará mostrarse cohesionado este viernes en Córdoba, tras el veto de Javier Milei a la ley de reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
La puesta en escena de unidad, sin embargo, llega con un trasfondo contradictorio: muchos de estos mismos mandatarios acompañaron durante 18 meses cada una de las medidas libertarias que hoy cuestionan, incluso aquellas que golpearon con dureza a la sociedad en sus provincias.
El encuentro se desarrolla en la Exposición Rural de Río Cuarto, con la presencia de Juan Schiaretti, Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro, Carlos Sadir y Gustavo Valdés, mientras que Ignacio Torres y Claudio Vidal se excusaron por agenda. La agenda incluye reuniones con la Mesa de Enlace y dirigentes rurales, y culminará con una conferencia de prensa.
La reunión tiene un evidente componente electoral. Con los comicios de octubre en el horizonte, los gobernadores buscan despegarse de la figura presidencial para preservar poder en sus distritos. La jugada no es menor: los mismos que hasta hace semanas convalidaban el ajuste y la centralización de recursos en la Casa Rosada, hoy buscan capitalizar el descontento generado por esas políticas.
En paralelo, Schiaretti refuerza su armado nacional con dirigentes como Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó, Florencio Randazzo y Margarita Stolbizer, quienes intentan consolidar una alternativa “racional” al oficialismo libertario. Randazzo fue explícito: “Mientras Milei ajusta y abandona, nosotros vamos a insistir”.
