Giorgia Meloni exige a la UE mayor flexibilidad para aliviar la crisis energética en Italia
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, hizo un llamamiento a la Unión Europea para que relaje las restricciones fiscales y ayude a las familias y empresas afectadas por el aumento de los costos energéticos.

En una carta dirigida a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, la líder de derecha subrayó que la seguridad energética debe tener la misma prioridad que la defensa nacional.
“Si consideramos la defensa como una prioridad estratégica que justifica la activación de la Cláusula de Escape Nacional, debemos ser igualmente valientes y reconocer que la seguridad energética es una prioridad europea”, afirmó Meloni. La mandataria sostiene que la UE debe mostrar el mismo coraje político en ambos ámbitos para afrontar la crisis actual.
El pedido de Roma llega en un contexto de creciente temor a una crisis energética en Europa, agravada por tensiones en Oriente Medio y posibles interrupciones en la ruta del estrecho de Ormuz, vital para el transporte de petróleo y gas. Los países del bloque mantienen una actitud cautelosa, recordando las dificultades que enfrentaron tras la invasión rusa a Ucrania, que provocó cierres fabriles, inflación y medidas de emergencia.
Meloni criticó que la UE pida a los ciudadanos que apoyen mayores gastos en defensa, mientras descuida el impacto financiero en hogares y empresas. Para ella, la seguridad no solo es militar, sino también económica: que las fábricas puedan seguir operando, las familias pagar sus facturas y los gobiernos mantener la estabilidad.
El centro de la petición italiana es la Cláusula de Escape Nacional, aprobada en julio, que permite a los Estados flexibilizar temporalmente sus reglas fiscales para aumentar el gasto en defensa en situaciones excepcionales. Italia busca ahora una aplicación similar para medidas de emergencia energética, ya que la ministra sostiene que la UE ya aceptó flexibilizar normas en respuesta a la guerra en Ucrania y a la preparación militar.
Con un alto nivel de deuda pública, Italia tiene limitaciones para ampliar subvenciones bajo las reglas actuales, pero Meloni insiste en que la UE debe ser coherente y priorizar también el bienestar de las familias y la economía real. Además, advirtió que la falta de apoyo financiero en energía podría dificultar la participación italiana en el programa de la UE para fortalecer la defensa, conocido como SAFE, que busca movilizar 150 mil millones de euros para inversión militar y cumplimiento de metas de la OTAN.
El ministro de Defensa, Guido Crosetto, señaló que Italia aún evalúa su participación en un fondo europeo de adquisición de armamento, con plazo hasta fin de mes para decidir. La postura de Meloni refleja las tensiones internas y la necesidad de equilibrar la seguridad, la economía y las presiones sociales en un escenario europeo cada vez más complejo.
