George Soros: “Trump es peligroso, dispuesto a hacer casi cualquier cosa para seguir en el poder”
Soros asegura que la UE es «mucho más vulnerable» que EE UU porque es una «unión incompleta» y «tiene muchos enemigos».

George Soros acaba de jugar un partido de tenis. A sus 90 años, juega tres veces a la semana. Pocos días antes de su cumpleaños [nacido en Budapest, hoy cumple 90], está en perfecta forma física y más determinado que nunca a continuar luchando por una sociedad abierta.
Al ser consultado sobre si el coronavirus ha trastornado la vida del planeta y como ve la Cómo ve la situación actual Soros manifesto que «estamos en una crisis, la peor crisis que he vivido desde la Segunda Guerra Mundial. Yo la describiría como un momento revolucionario, en que la gama de posibilidades es mucho mayor que en tiempos normales. Aquello que en una situación de normalidad sería inconcebible, no solo se vuelve posible, sino que de hecho ocurre. La gente está desorientada y asustada. Hacen cosas que son malas tanto para ellos mismos como para el mundo».
En la entrevista realizada por El País el magnante Soros se refirió a la la situación en Europa y en Estados Unidos, «creo que Europa es muy vulnerable, mucho más que Estados Unidos. EE UU es una de las democracias más longevas de la historia. Pero incluso allí, un embaucador como [Donald] Trump puede ganar unas elecciones presidenciales y socavar la democracia desde dentro. Sin embargo, EE UU tiene una larga trayectoria en la implementación de controles y contrapesos, y también cuenta con unas reglas bien establecidas. Y, sobre todo, tiene la Constitución. Así que estoy convencido de que Trump será un fenómeno transitorio que, con un poco de suerte, se acabará en noviembre. Sin embargo, es un individuo muy peligroso porque está luchando por su vida, y estará dispuesto a hacer prácticamente cualquier cosa para mantenerse en el poder, porque ha infringido la Constitución de muchas maneras diferentes. Si pierde la presidencia, tendrá que rendir cuentas. Pero la UE es mucho más vulnerable, porque es una unión incompleta. Y tiene muchos enemigos, tanto internos como externos».
P. ¿Quiénes son los enemigos internos?
R. Hay muchos líderes y movimientos que se oponen a los valores fundamentales de la UE. Existen dos casos en los que estos enemigos han llegado al poder y han capturado al Gobierno: Viktor Orbán en Hungría y Jaroslaw Kaczynski en Polonia. Sucede que precisamente Polonia y Hungría son los mayores receptores del fondo estructural que distribuye la UE. Pero mi mayor preocupación es Italia. Un líder antieuropeo muy popular, Matteo Salvini, logró ganar bastante terreno hasta que sobreestimó su éxito y desmembró al Gobierno. Eso fue un error fatal. Ahora su popularidad va en declive. Pero ha sido efectivamente reemplazado por Giorgia Meloni, del partido Fratelli d’Italia, que es incluso más extremista. La coalición de gobierno actual es sumamente frágil.
Lo único que les une es el deseo de evitar unas elecciones, que las fuerzas antieuropeas de seguro ganarían. Y estamos hablando de un país que otrora fue el partidario más entusiasta de Europa. Porque la gente confiaba en la UE más que en sus propios Gobiernos. Pero ahora, las encuestas de opinión pública revelan que los números de los partidarios de Europa se están encogiendo, y que el apoyo a permanecer dentro de la eurozona está disminuyendo. Pero Italia es uno de los mayores miembros, es demasiado importante para Europa. No podría imaginarme una Unión Europea sin Italia. La gran pregunta es si la UE será capaz de brindar suficiente apoyo a Italia.
P. ¿Quiénes son los enemigos externos de Europa?
R. Son numerosos, pero todos comparten una característica común: se oponen a la idea de una sociedad abierta. Yo me volví un defensor apasionado de la UE porque la considero una verdadera personificación de la sociedad abierta a escala europea. Rusia solía ser el mayor enemigo, pero últimamente China le ha arrebatado la supremacía. Rusia dominó a China hasta la época de Nixon, quien entendió que si se abría a China y apoyaba su desarrollo, podría debilitar tanto al comunismo en sí como a la Unión Soviética. Sí, fue destituido, pero tanto él como Kissinger fueron grandes estrategas. Sus acciones llevaron a las grandes reformas realizadas por Deng Xiaoping.
Hoy en día, las cosas son muy diferentes. China es líder en el campo de la inteligencia artificial. La inteligencia artificial genera instrumentos de control que son muy útiles para una sociedad cerrada, y que representan un peligro mortal para una sociedad abierta. Inclina la balanza a favor de las sociedades cerradas. La China actual es una amenaza mucho mayor a las sociedades abiertas que Rusia. Y en los EE UU, existe un consenso bipartidista de que China es un rival estratégico.
P. Volviendo al tema del coronavirus, ¿es provechoso o perjudicial para las sociedades abiertas?
R. Definitivamente perjudicial, porque los instrumentos de supervisión producidos mediante inteligencia artificial son muy útiles para controlar al virus, cosa que vuelve más aceptables a esos instrumentos incluso en sociedades abiertas.
P. Ha donado 220 millones de dólares a las causas de la equidad racial y relacionadas con la población negra. ¿Cuál sería su evaluación del Black Lives Matter?
R. Es muy importante, porque esta es la primera vez que una gran mayoría de la población, más allá del segmento demográfico afroamericano, reconoce que existe una discriminación sistémica en contra de los negros, cuyo origen se remonta a la época de la esclavitud.
P. Muchos opinan que, después del COVID-19 y la experiencia de teletrabajo, el futuro de las ciudades y las áreas metropolitanas está en riesgo.
R. Muchas cosas cambiarán, pero es demasiado pronto para predecir cómo. Recuerdo que, después de la destrucción de las Torres Gemelas en 2001, la gente pensaba que ya nadie querría volver a vivir en Nueva York, y pocos años después este concepto ya había quedado en el olvido.
P. En esta revolución se están demoliendo estatuas y la corrección política se está volviendo importantísima.
R. Algunos lo llaman la cultura de la cancelación. Creo que es un fenómeno temporal. También creo que se ha exagerado mucho. Por otra parte, la corrección política en las universidades está muy, muy exagerada. Como defensor de una sociedad abierta, considero que la corrección política es políticamente incorrecta. Nunca debemos olvidar que la pluralidad de puntos de vista es fundamental para las sociedades abiertas.
P. Si pudiera enviar un mensaje al pueblo europeo, ¿cuál sería?
R. S.O.S. Si bien Europa está celebrando sus acostumbradas vacaciones de agosto, la reactivación de los viajes puede haber precipitado una nueva ola de infecciones. Si buscamos una referencia paralela, la epidemia de la gripe española de 1918 salta a la vista de inmediato. Tuvo tres olas, de las cuales la segunda fue la más mortífera. La epidemiología y la ciencia médica en general han avanzado muchísimo desde entonces, y estoy convencido de que la experiencia no tiene por qué repetirse. Pero, para poder emprender los pasos necesarios para evitar una segunda ola, primero es necesario admitir la posibilidad de su existencia. No soy un experto en epidemiología, pero sí tengo claro que las personas que usen el transporte público deben usar mascarillas y tomar otras precauciones.
Europa también enfrenta otro problema existencial: no tiene suficiente dinero para lidiar simultáneamente con el virus y el cambio climático. En retrospectiva, está claro que la reunión en persona del Consejo Europeo fue un fracaso rotundo. El curso que se ha trazado la Unión Europea producirá demasiado poco dinero, y demasiado tarde. Esto me hace pensar nuevamente en la idea de los bonos perpetuos. En mi opinión, los cuatro frugales, o los cinco, deben reconocer esto: en lugar de oponerse a la idea, deberían convertirse en grandes defensores de esta. Solo su genuina conversión podría hacer aceptables los bonos perpetuos para los inversores de la UE. Sin ellos, existe la posibilidad de que la Unión Europea no sobreviva. Esto sería una pérdida terrible, no solo para Europa sino para el mundo entero. Y esto no es solo posible, sino incluso probable. Creo que, si el público presiona lo suficiente, las autoridades podrían evitar que ocurriese.
Fuente El País
