27 de junio de 2026

García Cuerva, entre lágrimas: «Se murió el padre de todos»

La despedida en Buenos Aires reflejó, con intensidad, la huella profunda que Francisco dejó en su tierra natal: la de un pastor que abrazó a los últimos, creyó en los sueños de los jóvenes y enseñó a todo un pueblo a no perder la capacidad de llorar.

Ph: C5N

Conmovido hasta las lágrimas, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, despidió este sábado al papa Francisco durante una emotiva misa exequial en la Catedral Metropolitana, tras el histórico funeral celebrado en la Plaza San Pedro del Vaticano. “Se murió el padre de todos”, expresó en una homilía cargada de emoción y recuerdos, que conmovió a los presentes.

La celebración contó con la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, entre otras autoridades. En un clima de recogimiento, García Cuerva puso en palabras el dolor colectivo: “Lloramos porque sentimos en nuestro corazón su ausencia física, lloramos porque ya lo extrañamos mucho”.

El Arzobispo pidió a Dios que acoja a Francisco en el cielo «para gozar eternamente de los misterios de la gracia y el perdón que administró fielmente en la Tierra». Luego, recordó la dificultad inicial que tuvo la sociedad argentina para asumir la magnitud de tener un Papa surgido de Buenos Aires: «Nos costó tomar conciencia de un papa argentino y porteño, que animaba a los jóvenes a hacer lío, a soñar en grande y a transformar el mundo», señaló.

Durante la homilía, García Cuerva retomó uno de los mensajes recurrentes de Francisco: la importancia de aprender a llorar. “Decía el Papa: ‘Al mundo de hoy le falta llorar’. Lloran los marginados, lloran los descartados, pero quienes vivimos más o menos bien hemos perdido la capacidad de llorar», recordó.

En un llamado a no dejarse ganar por el desencanto, el arzobispo destacó el legado de fraternidad de Francisco en un contexto social marcado por la violencia y la polarización. «Queremos insistir en anunciar la fraternidad, uno de los ejes principales del pensamiento del Papa», afirmó.

La misa concluyó con un pedido a la unidad nacional y con palabras de profundo afecto: «Como pueblo queremos darle un abrazo a Francisco y decirle gracias, perdón y te queremos mucho», expresó García Cuerva.

Tras la ceremonia religiosa, se organizó una doble caravana para rendir tributo al pontífice. La primera, en inmediaciones de Plaza de Mayo, buscó simbolizar un abrazo popular. La segunda, acompañada por curas de barrios y villas, recorrió lugares emblemáticos del dolor porteño: hospitales, hogares de Cristo y zonas de exclusión social, reflejo de los espacios a los que Francisco siempre dio prioridad.

“Vamos a recorrer los lugares del dolor de la ciudad, aquellos que en el corazón de Francisco siempre tuvieron especial predilección”, había anticipado García Cuerva antes de la celebración.

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