Fueron descifradas las tablas babilónicas que predicen el fin del mundo
Un equipo de investigadores logró traducir con éxito antiguos escritos en tablillas cuneiformes babilónicas que habían permanecido sin traducir durante más de un siglo. Los textos, que datan de aproximadamente el año 1200 a.C., provienen de la antigua ciudad de Sippar, en la actual Irak, y forman parte de la colección del Museo Británico.

Publicado en el Journal of Cuneiform Studies, el desciframiento revela que los babilonios interpretaron los eclipses lunares como presagios de eventos catastróficos. Una de las tablillas indica que un «eclipse en la vigilia de la mañana» presagiaba «el fin de una dinastía», mientras que otra advertía que un eclipse que «se oscurece de su centro y se despeja de golpe» anunciaba la muerte de un rey y la destrucción de Elam.
Estos textos, redactados por astrólogos de la civilización mesopotámica, son ahora los registros más antiguos conocidos de presagios asociados con eclipses lunares. Los investigadores explicaron en su artículo que estos presagios eran cruciales para la administración efectiva del gobierno, ya que se consideraba que la observación astrológica era vital para proteger al rey y ajustar su comportamiento según los deseos divinos.
Para contrarrestar estos presagios, los babilonios empleaban métodos como consultar oráculos y realizar rituales específicos. La civilización babilónica, que floreció entre los ríos Tigris y Éufrates, dejó un legado significativo en la ciencia, la agricultura, la literatura y el derecho. Su sistema numérico de base 60 sigue en uso hoy en día para medir el tiempo y los ángulos.
Babilonia, inicialmente una modesta ciudad-estado, alcanzó renombre bajo el reinado de Hammurabi (1792-1750 a.C.), cuyo famoso código legal está inscrito en una estela de piedra en el Museo del Louvre en París. Este código contenía 282 leyes con castigos específicos, reflejando la severidad de la justicia babilónica.
Además, Babilonia es conocida por los Jardines Colgantes, considerados una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Aunque tradicionalmente se atribuyen a la reina Sammu-ramat o al rey Nabucodonosor II, no se han encontrado pruebas definitivas de su existencia, lo que ha llevado a algunos a cuestionar su realidad histórica.
