19 de julio de 2026

Freno industrial: Loma Negra detiene su horno principal por sobrestock y desplome de la demanda

La paralización del horno de Loma Negra aparece como un síntoma más amplio de una economía que muestra señales de enfriamiento en sectores intensivos en empleo y dependientes del gasto en infraestructura, donde la obra pública sigue siendo una variable ausente en la reactivación.

La decisión de Loma Negra de interrumpir durante varios meses la operación del horno principal de su planta L’Amalí, en Olavarría, expone con crudeza el deterioro que atraviesa la industria del cemento y el impacto directo de la contracción en la construcción.

La compañía resolvió mantener paralizada la unidad productiva hasta fines de 2026, en un contexto marcado por la acumulación de clínker —insumo clave en la fabricación de cemento— y una demanda que no logra recuperarse. Según la empresa, el nivel de stock actual permite sostener la actividad sin necesidad de producción en el corto y mediano plazo.

La medida no es menor: se trata de una de las instalaciones industriales más relevantes del país, cuya detención funciona como termómetro de la caída del consumo en toda la cadena vinculada a la obra pública, la construcción privada y la industria minera asociada.

Desde el plano sindical, la lectura es directa. El dirigente de AOMA Olavarría, Alejandro Santillán, vinculó la paralización con el fuerte retroceso de la obra pública nacional. En ese sentido, señaló que la decisión empresarial es una consecuencia directa del freno en la inversión estatal, principal dinamizador histórico del consumo de cemento.

El referente gremial también remarcó que, si bien es habitual que el horno detenga su actividad durante el invierno por tareas de mantenimiento —en general por períodos breves—, el escenario actual rompe con esa lógica por la extensión del cierre proyectado, que se mide en meses y no en semanas.

A este cuadro se suma un dato que profundiza la preocupación del sector: la existencia de más de 700 mil toneladas de clínker acumuladas fuera de los silos en la planta, reflejo de una demanda que se debilitó de manera sostenida. En paralelo, la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland informó que los despachos del sector registraron en abril una caída interanual del 12,7%.

El impacto de la decisión no se limita a la producción de cemento. También alcanza a actividades asociadas como la extracción y transporte de piedra caliza, generando un efecto en cadena sobre proveedores, contratistas y empleo industrial en la región.

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