18 de abril de 2026

Fracaso histórico de Boca en el Mundial de Clubes: empató con un equipo amateur y quedó eliminado

La decepción fue total: no solo no logró la necesaria goleada, sino que tampoco pudo superar a un rival ampliamente inferior en los papeles.

Ph: m1

El sueño internacional de Boca Juniors en el Mundial de Clubes 2025 terminó de forma abrupta y bochornosa. El conjunto dirigido por Miguel Ángel Russo empató 1-1 ante Auckland City, un equipo semiamateur de Nueva Zelanda, y quedó eliminado en la fase de grupos del torneo disputado en Estados Unidos.

En el Geodis Park de Nashville, Boca comenzó el encuentro con algo de esperanza. Lautaro Di Lollo abrió el marcador en el primer tiempo y parecía que el equipo argentino se encaminaba hacia la hazaña. Sin embargo, las señales externas no acompañaban: Bayern Múnich, de quien Boca necesitaba una victoria, caía 1-0 frente al Benfica, resultado que dejaba al «Xeneize» sin chances aún con una hipotética goleada propia.

El mazazo final llegó en el complemento. Christian Grey empató el partido para Auckland City y selló el resultado definitivo. A partir de ahí, Boca jugó un segundo tiempo casi a contrarreloj, con el peso de la eliminación ya confirmado, e incluso bajo la interrupción del partido por alerta de tormentas. Lejos de mostrar una reacción de orgullo, el equipo argentino se diluyó, frustrado por la falta de efectividad y por la gran actuación del arquero neozelandés, figura indiscutida del partido.

La eliminación no solo implica un golpe deportivo, sino también simbólico. Auckland City llegaba a este partido tras haber sufrido dos derrotas estrepitosas: 10-0 y 6-0. En ese contexto, la igualdad de Boca cobra dimensiones históricas por lo inesperado y humillante. Para muchos hinchas y analistas, este resultado representa uno de los papelones internacionales más grandes del club en los últimos años.

El paso de Boca por este nuevo formato del Mundial de Clubes deja más preguntas que respuestas: un plantel sin jerarquía colectiva, un cuerpo técnico que no encontró variantes y una dirigencia que deberá asumir los costos de esta caída estrepitosa. En lugar de soñar con una gesta internacional, el «Xeneize» regresa a casa con un papelón difícil de digerir.

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