13 de junio de 2026

Fentanilo contaminado: para Hugo Pizzi, fallaron la bioseguridad, los controles y la comunicación

Así lo señaló el reconocido médico infectólogo Hugo Pizzi, quien advirtió que el caso refleja una cadena de errores que va desde la elaboración del producto hasta la respuesta del sistema de salud frente a la crisis.

El brote de alarma por la distribución de fentanilo contaminado en Argentina dejó al descubierto graves fallas en los protocolos de bioseguridad, trazabilidad y control sanitario.

“El laboratorio falló en bioseguridad, algo en lo que se debe ser rigurosísimo”, afirmó Pizzi en diálogo con el programa RPM (Splendid AM 990), al referirse a la empresa HBL Pharma, señalada como responsable de la producción del lote contaminado. Según el infectólogo, no solo hubo negligencias en la elaboración del fármaco, sino también “fallas a posteriori”, lo que indica una debilidad estructural tanto en la producción como en el monitoreo del circuito de distribución.

Uno de los aspectos más preocupantes que expuso el especialista es la presencia de klebsiella, una bacteria resistente y frecuente en entornos hospitalarios. “Nos tiene en lucha constante. Hay que hacer equipo para detectar su presencia en quirófanos o salas”, advirtió, dejando entrever que la contaminación podría haber ocurrido en un entorno sin los debidos controles de esterilidad.

La trazabilidad, otra herramienta clave para el control de medicamentos, también mostró falencias. Pizzi explicó que la ciudad de La Plata había advertido sobre el problema hace tres meses, pero no se logró detener a tiempo la circulación del fármaco. A pesar de que cada lote tiene información de venta y destino, la reacción fue tardía en muchas jurisdicciones. “Si se sigue la trazabilidad, se llega al lugar. Pero eso requiere coordinación y decisión”, señaló.

En contraste, el infectólogo destacó la respuesta del sistema de salud de Córdoba, donde las autoridades enviaron personal de farmacia a recorrer clínicas y hospitales públicos y privados para retirar el producto contaminado. “Salieron a tocar timbres. Esa es la reacción que se necesita cuando se detecta un riesgo sanitario”, afirmó.

Para Pizzi, el caso deja una lección clara: falló la comunicación, fallaron los controles y falló el sistema de bioseguridad. A pesar de que los farmacéuticos están presentes en todas las instituciones sanitarias como garantes del manejo seguro de medicamentos, no se logró frenar la distribución de un producto que ya estaba identificado como riesgoso.

El episodio pone en cuestión la capacidad de los organismos reguladores y del sistema de salud para reaccionar de manera eficaz ante alertas sanitarias, especialmente cuando están en juego sustancias de alto riesgo como el fentanilo, un opioide extremadamente potente cuyo uso debe estar rigurosamente controlado. En ese sentido, el análisis de Pizzi no solo diagnostica una crisis puntual, sino que advierte sobre un problema de fondo que requiere reformas urgentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *