Febrero: Impacto del aumento de 1,6% de los precios mayoristas en la economía
La persistente inflación mayorista podría generar mayores presiones sobre las políticas económicas del Gobierno, en un contexto donde la estabilidad de precios sigue siendo una de las principales preocupaciones. En este escenario, las expectativas inflacionarias seguirán siendo clave para proyectar la evolución del mercado en los próximos meses.

El índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un incremento del 1,6% en febrero, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Esta suba, que alcanza un 32,7% en la comparación interanual, refleja una tendencia de encarecimiento en la estructura de costos productivos que podría impactar en la inflación minorista.
Factores que impulsan el alza de precios mayoristas
El aumento mensual estuvo impulsado por un incremento del 1,7% en los productos nacionales y del 0,5% en los productos importados. Entre los rubros de mayor incidencia, se destacaron:
- Productos agropecuarios (+0,43%)
- Alimentos y bebidas (+0,29%)
- Productos refinados del petróleo (+0,25%)
- Tabaco (+0,12%)
- Vehículos automotores, carrocerías y repuestos (+0,10%)
Estos sectores, fundamentales en la estructura de costos industriales y comerciales, marcan una presión adicional sobre la economía real, especialmente en lo que respecta a la producción y el consumo interno.
Otros indicadores mayoristas en alza
El encarecimiento de los productos mayoristas también se reflejó en otros índices:
- IPIB: +1,9% mensual (+2% en productos nacionales y +0,5% en importados).
- IPP: +2,1% mensual, con un fuerte incremento del 3,2% en productos primarios y del 1,7% en manufacturados y energía eléctrica.
En la comparación interanual, las subas acumuladas siguen siendo significativas:
- IPIM: +32,7%
- IPIB: +30%
- IPP: +32,9%
Por su parte, en lo que va del año, los tres indicadores acumulan aumentos superiores al 3%, lo que confirma una tendencia alcista en los costos mayoristas.
El impacto de estos aumentos podría trasladarse en los próximos meses a los precios al consumidor, encareciendo productos y servicios esenciales. Esto plantea un desafío para el sector industrial y comercial, que deberá absorber parte de los costos o trasladarlos a los precios finales.
