3 de julio de 2026

Falleció el «obstetra del mal» Jorge Antonio Bergés, médico policial condenado por delitos de lesa humanidad

Con su muerte, Bergés se llevó información considerada clave para avanzar en la reconstrucción de identidades y en el esclarecimiento de crímenes cometidos en el marco del terrorismo de Estado, por los que fue juzgado y condenado en distintas instancias judiciales.

Ph: Agencia NA

El Tribunal Oral Federal N.º 1 de La Plata confirmó este lunes la muerte de Jorge Antonio Bergés, ocurrida en el sanatorio Urquiza de Quilmes. El exmédico de la Policía Bonaerense, condenado por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar, tenía 83 años y cumplía prisión domiciliaria.

Bergés integró la Dirección General de Investigaciones bajo las órdenes de Miguel Osvaldo Etchecolatz y tuvo participación en el denominado Circuito Camps, que operó en centros clandestinos de detención de Banfield, Quilmes y Lanús. Según quedó acreditado en distintos procesos judiciales, intervino en partos de mujeres detenidas ilegalmente y fue responsabilizado por apropiaciones de niñas y niños nacidos en cautiverio.

El represor acumulaba varias condenas, entre ellas prisión perpetua dictada el año pasado. Al momento de su fallecimiento, era juzgado por el secuestro y las torturas sufridas por Jorge Julio López en la Comisaría 5ª de La Plata.

Organismos de derechos humanos expresaron que su muerte no cierra las heridas ni aporta información clave sobre el destino de personas desaparecidas y de los bebés apropiados durante el terrorismo de Estado. HIJOS señaló en un mensaje público que Bergés murió condenado, pero sin haber revelado datos sobre las identidades aún pendientes de restitución. También remarcaron que, al igual que Etchecolatz, falleció con sentencia firme a prisión perpetua.

La auxiliar fiscal Ana Oberlin sostuvo en reiteradas oportunidades que el accionar de Bergés no se limitó al período dictatorial, sino que existieron maniobras posteriores vinculadas a la apropiación y posible tráfico de menores, lo que —según afirmó— evidencia continuidades delictivas más allá de 1983.

Teresa Laborde Calvo, nacida en cautiverio y hoy docente y activista por los derechos humanos, manifestó públicamente su dolor e indignación tras conocerse la noticia. Señaló que el exmédico murió sin aportar información sobre el paradero de niñas y niños sustraídos, un reclamo que las Abuelas de Plaza de Mayo sostienen desde hace décadas.

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