29 de junio de 2026

Fabricantes alemanes presionan para retrasar la prohibición de motores de combustión

El debate en torno a la prohibición de vender vehículos con motores de combustión y el rol que podrían jugar las decisiones políticas en la competitividad de la industria alemana marca la agenda de la cumbre de Berlín, donde representantes del sector buscan caminos para adaptarse a un panorama cambiante sin perder su impulso exportador.

Un encuentro que reunirá este jueves al canciller Friedrich Merz y a varios líderes del sector automovilístico alemán tiene como objetivo ejercer presión para frenar la prohibición de vender vehículos con motores de combustión, establecida por la Unión Europea para 2035.

“Desde mi punto de vista, es una auténtica crisis”, afirmó Achim Kampker, experto en movilidad y profesor de la Universidad Técnica RWTH Aachen, en una entrevista con Euronews. Remarcó que “el tiempo se agota”, pero sostuvo que, con los cambios masivos adecuados, Alemania podría conservar su papel como polo de producción automovilística.

En la misma línea, el economista Jens Südekum, profesor de la Universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf y asesor del ministro de Finanzas, advirtió sobre la imposibilidad de perpetuar el motor de combustión. “La industria alemana está en una tormenta perfecta”, afirmó, advirtiendo contra la ilusión de que el motor de combustión continuará. Según Südekum, la reducción de empleo ya supera las 50.000 plazas, con pérdidas de competitividad, y caídas en beneficios y ventas que plantean serias preguntas para el sector.

La cumbre de este jueves en Berlín intenta delinear posibles soluciones ante un sector que, históricamente, ha sido el estandarte de la economía alemana y que enfrenta un periodo de transformación acelerada.

El veterano papel de la industria del automóvil “Después de la Segunda Guerra Mundial, la industria automotriz alemana creció de forma destacada”, indicó Kampker. Subrayó la importancia de la colaboración con proveedores de ingeniería mecánica e instalaciones, que permitió una producción en cadena y una especialización que fortaleció a la cadena de suministro.

Südekum insistió en el peso histórico del sector para la economía de Alemania, señalando que fue un modelo de éxito, con un fuerte énfasis en la exportación durante décadas. Alemania, sostuvo, se convirtió en referente en innovación y tecnología. En ese marco, el economista recordó que Volkswagen obtuvo en la década de 2010 cerca del 40% de sus ingresos en China, y tanto BMW como Daimler mantuvieron fuertes volúmenes de exportación.

Sin embargo, la situación ha cambiado de forma acelerada. “La transición hacia la movilidad híbrida y eléctrica en el mercado chino está en pleno auge y es impulsada de forma decisiva por el Gobierno”, dijo Südekum, señalando que la industria automotriz alemana ha ido perdiendo cuota de mercado en China.

Kampker añadió que la estrategia china persigue liderar tanto la movilidad eléctrica como el software para conducción autónoma, describiendo una economía cuyo objetivo es hacerse con el mercado mundial de vehículos a través de opciones económicas. “La economía china quiere apoderarse del mercado global con automóviles económicos”, coincidió Südekum.

Las cifras y escenarios que manejan los analistas también muestran un cambio de fuerzas. PwC señala que las exportaciones desde China podrían superar, por primera vez, las ventas de autos europeos en el mercado global en 2025. Südekum explicó que, si bien Estados Unidos había servido como un amortiguador hasta hace poco gracias a un rendimiento favorable y a las exportaciones, las tensiones políticas y comerciales recientes han mermado ese respaldo. A esto se suma un nuevo acuerdo que reduce aranceles para las exportaciones de la UE a EE. UU. al 15%, frente al 27,5% que regía anteriormente.

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