Fabricaciones Militares en crisis: ATE denuncia despidos masivos y advierte un “rumbo de colisión”
La planta de Fabricaciones Militares en Río Tercero, ícono de la industria estatal en Córdoba, atraviesa una de sus peores crisis en décadas.

Según denunció la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), la compañía estatal redujo un 70% su planta de personal, pasando de más de 1.000 empleados en 2023 a poco más de 300 en la actualidad. Para el gremio, esta situación no solo pone en jaque a los trabajadores, sino que amenaza con provocar una fractura irreversible en el entramado industrial local.
El conflicto no es aislado. Fabricaciones Militares se suma a la lista de empresas del Ministerio de Defensa en crisis, como la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), también radicada en Córdoba. Ambas representan casos emblemáticos de desinversión, desarticulación productiva y ausencia de un plan estratégico por parte del Gobierno nacional.
Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, la orientación hacia un modelo económico centrado en el ajuste fiscal y la reducción del Estado ha impactado directamente en sectores productivos que, si bien no generan ganancias inmediatas, representan nodos clave para la soberanía industrial y la generación de empleo calificado. En el caso de Río Tercero, la caída de clientes como Petroquímica Río Tercero —que demandaba ácido nítrico producido por FM— terminó de hundir a una empresa que ya venía debilitada por la falta de inversión y la reducción de contratos.
Durante el último año, el Gobierno promovió visitas de inversores extranjeros a la planta con la promesa de revitalizar su operatividad. Sin embargo, ninguna propuesta se concretó, lo que agudizó la incertidumbre y reforzó las críticas sobre una gestión que parece optar por la parálisis antes que por la reactivación o la reconversión.
ATE sostiene que la falta de un horizonte claro está dejando sin sustento a centenares de familias, y advierte que se está perdiendo no solo una fuente de empleo, sino también capacidad productiva estratégica para el país. La situación desnuda, además, una paradoja central del actual modelo económico: mientras se insiste en atraer inversión privada, se desmantelan estructuras industriales capaces de agregar valor, generar ciencia aplicada y sustituir importaciones.
La crisis de Fabricaciones Militares expone los límites del ajuste cuando se aplica sin un plan productivo de mediano y largo plazo. Sin contratos, sin inversión y sin mercado, la empresa parece encaminarse a su cierre de facto, lo que para muchos sectores políticos, sindicales e industriales constituye una pérdida que el país no puede permitirse.
