«Extraño no poder callejear», dijo Francisco y pidió para Navidad, «Un poco de paz»
El Diario ABC de España publicó este domingo una extensa entrevista con el Papa Francisco, donde el santo padre no elude las respuestas a temas centrales tales como la lucha contra los abusos sexuales, la cuestión catalana, los populismos, el ‘pecado’ del clericalismo, sus relaciones con el Opus Dei, la guerra de Ucrania, entre otras cuestiones.

“Se gobierna con la cabeza, no con la rodilla”, dijo el Sumo Pontífice cuando le preguntaron por su lesión en la rodilla y explicó que extraña: “No poder callejear, no poder salir a la calle. A mí el contacto con la gente me recarga” y dejó un anhelo para la Navidad al decir que espera: “Un poco de paz. ¡Cuántas guerras hay en el mundo!”.
Julián Quirós, director de la prestigiosa publicación y el corresponsal en el Vaticano, Javier Martínez-Brocal, con fotos de Matías Nieto, fueron los encargados de entrevistar al Papa Francisco en su residencia en Casa Santa Marta, durante más de una hora donde se habla de muchos temas.
«El Papa devela que ha firmado una renuncia efectiva en el caso de que ocurra cualquier percance con su salud. Con esta declaración Francisco responde, gana tiempo y apaga rumores acerca del final de su mandato, justo a los diez años de la proclamación. Da por superados sus problemas con la rodilla, mantiene una voluntad sin resquicios, la firmeza de sus convicciones, una agenda intensa, y al mismo tiempo garantiza que si surgiera cualquier eventualidad el cónclave puede activarse de inmediato», escribe Julián Quiroz.
El Papa respondió a todas las preguntas sin torcer el gesto, ni consultar sus notas, ni pedir aclaraciones. Francisco habla con las manos, con la mirada y con la libertad. Confía sin tapujos su preocupación por algunas situaciones del mundo y de la Iglesia. Responde sereno a las polémicas de su pontificado. Y desdramatiza con dichos argentinos y anécdotas de su trabajo diario. «Tengo alergia a las entrevistas, pero ahora me he convertido porque no me queda otra», asegura.

El director de ABC añade que «Francisco escribe, llama y cierra personalmente sus encuentros con los medios de comunicación. En lugar de poner una fecha concreta, pregunta al periódico por su disponibilidad, cuando se contesta que la que mejor le venga al Santo Padre, insiste en que le ofrezcamos un par de alternativas y más tarde las consulta con su agenda. El Papa después vuelve a hablar personalmente con el periodista para matizar alguna declaración; algo extravagante cuando hasta los concejales de Cementerios usan asesores y jefes de prensa para la mínima necedad».
Durante la entrevista, nos explica, el Pontífice «se queda solo con los periodistas, ni siquiera una monja o un secretario tras la puerta por si necesitara un vaso de agua o un documento. Y por las mismas solo se va por el vestíbulo de la casa Santa Marta, pasando delante de dos conserjes que apenas siguen sus pasos con la mirada hasta el ascensor, donde Bergoglio pulsa el botón y solo desaparece».
Este es sólo un pasaje de la larga conversación entre los periodistas y el Santo Padre:
-¿Cómo está de la rodilla, Santo Padre?
-Ya estoy caminando, la decisión de no operarme resultó buena.
-Se le ve muy bien…
-(Ríe) Sí, ya estoy en la edad en la que hay que decir «¡qué bien que se le ve!».
-Cuando lo veíamos con la silla de ruedas pensábamos que iba a reducir su agenda, pero la está triplicando.
-Es que se gobierna con la cabeza, no con la rodilla.

-El 13 de marzo cumplirá diez años como Papa. Su elección nos pilló a todos de sorpresa.
-A mí también. Había sacado boleto para estar de regreso a Buenos Aires el domingo de Ramos. Estaba muy tranquilo.
-¿Cómo aprendió a ser Papa?
-No sé si aprendí o no aprendí a ser Papa… La historia te agarra adonde estás.
-¿Qué es lo que más le cuesta de ser Papa?
-No poder callejear, no poder salir a la calle. En Buenos Aires yo era muy libre. Usaba los medios públicos, me gustaba ver cómo se movía la gente.
-Pero sigue viendo a muchas personas…
-A mí el contacto con la gente me recarga, por eso no suprimí ninguna audiencia de los miércoles. Pero echo de menos salir a la calle porque ahora el contacto es funcional. Van «a ver al Papa», esa función. Cuando me veían por la calle, no sabían ni que era el cardenal.
«A mí el contacto con la gente me recarga, pero echo de menos salir a la calle»
-Por cierto que aquí en Santa Marta recibe a personas de todo tipo. Algunos parece que se aprovechan y dicen que son amigos del Papa por sus propios intereses.

-Hace seis o siete años vino a misa un candidato argentino. Hicieron una foto a la salida de la sacristía y le dije: «Por favor, no la use políticamente». «Quédese tranquilo», me respondió. A la semana estaba Buenos Aires empapelada con esa foto, trucada para que pareciera que había sido una audiencia personal. Sí, a veces me usan. Pero nosotros usamos a Dios muchas más, así que calladito y adelante.
-Debe de ser duro también que se calibre cada palabra que usted pronuncia.
-A veces lo hacen desde una hermenéutica anterior a lo que dije, para llevarme adonde quieren. «El Papa dijo esto» … Sí, pero lo dije en un contexto. Si lo sacas de contexto es otra cosa.
-Ningún Papa ha hecho ruedas de prensa o entrevistas hablando con tanta libertad.
-Los tiempos cambian.
-¿Qué regalo le gustaría esta Navidad?
Un poco de paz. ¡Cuántas guerras hay en el mundo! La de Ucrania nos toca más de cerca, pero pensemos también en Myanmar, Yemen, en Siria, donde llevan trece años luchando…
