Evaluaciones en el Estado: Sturzenegger bajo fuego, más del 96% de los estatales aprobaron el examen
Con un 96,3% de aprobados entre los empleados públicos que se presentaron a los exámenes, la estrategia de «depuración» del personal estatal ha encontrado un inesperado contragolpe que podría complicar aún más la ya tensa relación entre los miembros del gabinete.

En la primera semana de evaluaciones de idoneidad dispuestas por Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, los resultados han sorprendido tanto al oficialismo como a la oposición.
La iniciativa de Sturzenegger, diseñada para identificar a aquellos trabajadores que no cumplen con los estándares de idoneidad, ha generado una fuerte interna en el oficialismo. Karina Milei, secretaria general de Presidencia y hermana del presidente Javier Milei, ha manifestado su preocupación por el impacto que estas evaluaciones podrían tener sobre ciertos grupos de empleados, en particular los jardineros de la Quinta de Olivos.
Según un informe de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), 4.156 agentes rindieron sus exámenes en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), y de ellos, 4.002 aprobaron. Este alto porcentaje no solo contradice las afirmaciones iniciales de Sturzenegger sobre la falta de idoneidad en el empleo público, sino que también ha provocado la ira de Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, quien exige la incorporación de los trabajadores aprobados en la planta permanente del Estado.
“Parece que en el Estado los burros no somos los trabajadores, son los funcionarios que llegaron el 10 de diciembre del 2023”, afirmó Aguiar, en un claro mensaje dirigido a la administración de La Libertad Avanza. Su declaración resuena con fuerza en un contexto donde el gobierno ha intentado deslegitimar el empleo público mediante esta serie de evaluaciones.
La crítica más singular al plan de Sturzenegger proviene de Milei, quien ha cuestionado la equidad de someter a todos los trabajadores a la misma prueba, sin considerar las especificidades de cada rol en la administración pública. Durante una reunión de gabinete, Milei expresó su inquietud por la posibilidad de que los jardineros de la Quinta, que cumplen su labor con esmero aunque no posean títulos académicos elevados, no superen los exigentes estándares impuestos por el ministro.
Sturzenegger, por su parte, defendió su metodología de evaluación, que incluye preguntas sobre la organización del Estado, la Constitución, el razonamiento lógico y la comprensión de textos. Sin embargo, ante la influencia de Milei y su capacidad para tomar decisiones clave, optó por no contradecirla, lo que hace evidente la complejidad de las dinámicas de poder dentro del actual gobierno.
El panorama en el que se ha desenvuelto esta semana de evaluaciones es un reflejo de las tensiones internas del oficialismo, donde las diferencias entre los enfoques de Sturzenegger y Milei podrían tener repercusiones no solo en la política interna, sino también en la percepción pública de la administración de Javier Milei. Con la presión de los sindicatos y las críticas internas creciendo, el futuro de esta iniciativa y su impacto en la planta estatal se presenta incierto.
De cara a los próximos días, la pregunta que queda flotando en el aire es si el gobierno podrá reconciliar sus objetivos de eficiencia y desregulación con la realidad de un servicio público que, hasta ahora, ha demostrado estar compuesto en su gran mayoría por trabajadores competentes y comprometidos.
