15 de junio de 2026

Europa se apresta a debatir el ingreso de rusos al bloque

El bloque muestra su preocupación por los ataques en la zona de la central nuclear y desde el martes discutirá las trabas a la entrada de turistas rusos. 

La guerra entre Rusia y Ucrania continuó este lunes centrada en el riesgo nuclear que implican los sucesivos ataques en las cercanías de la central nuclear de Zaporiyia, y sumará este martes un componente político cuando la Unión Europea (UE) debata una controvertida propuesta de veto al ingreso de todos los rusos, que divide al bloque por las consecuencias humanitarias y legales que implica.

La central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, continuó este lunes como arena de los ataques cruzados entre Kiev y Moscú, que en un contrapunto mantenido hace varios días, se acusan de bombardearla y poner al mundo en riesgo nuclear y de filtración radiactiva.

Este lunes, en medio de esas acusaciones, Moscú aseguró que un dron ucraniano fue abatido cerca de un depósito de combustible y residuos.

«El 28 de agosto, las tropas ucranianas usaron un aparato aéreo no tripulado para lanzar un ataque al territorio de la central nuclear. El dron de combate ucraniano fue derribado con armas ligeras cuando se estaba aproximando al edificio especial número uno, en el que se almacenan el combustible nuclear sólido de fabricación estadounidense y los residuos radiactivos sólidos», comunicó el Ministerio de Defensa de Rusia.

Según Defensa, el aparato cayó en el tejado del depósito sin causar víctimas ni daños significativos.

También Ucrania, a través de sus máximas autoridades y voceros, acusa a los «invasores rusos» de poner en peligro a todo el mundo con su ocupación de la central nuclear, que Moscú controla desde marzo, pocos días después de iniciada la guerra.

El canciller ucraniano, Dmytro Kuleba, dijo que las tropas rusas convirtieron Zaporiyia «en una base militar» en un mensaje en Twitter en el que agregó que los soldados «invasores» deber irse de inmediato del lugar.

En tanto, las fuerzas ucranianas lanzaron este lunes una contraofensiva en el sur del país para recuperar la ciudad de Jerson, anunciaron este lunes las autoridades locales.

«En el día de hoy hubo potentes ataques de artillería contra posiciones enemigas (…) en el conjunto del territorio de la región ocupada de Jerson. Es el anuncio de lo que lo esperábamos desde la primavera: el inicio del fin de la ocupación» de esta zona del sur de Ucrania, anunció en televisión Serguii Khlan, diputado local y consejero del gobernador regional.

El funcionario aseguró que las fuerzas ucranianas tienen «ventaja» en el frente sur, después de varios ataques en las últimas semanas contra puentes en la región orientados a lastrar la logística de las tropas rusas.

El apoyo europeo de la UE en su conjunto como de sus integrantes, continúa cuando el conflicto ya superó los seis meses de combates y los muertos se cuentan por miles.

Este lunes, el canciller alemán, Olaf Scholz, anunció el suministro de nuevas armas modernas a Kiev en las próximas semanas, además de abogar por que su país asuma «una responsabilidad especial» en la ayuda militar que brinda a Kiev y prometer que ese apoyo se mantendrá «el tiempo que haga falta».

«En las próximas semanas y meses Ucrania recibirá de nosotros nuevas armas modernas, sistemas de defensa antiaérea, sistemas de radar, drones de inteligencia», dijo el jefe de Gobierno durante una intervención en la Universidad Carolina de Praga en la que defendió que las potencias occidentales organicen su apoyo según un plan de trabajo «fiable y a largo plazo».

El ingreso de ciudadanos rusos

A partir de este martes los cancilleres europeos abrirán en Praga una debate de dos días que divide aguas en el bloque, sobre el pedido de Ucrania para de prohibir el ingreso a territorio comunitario a los turistas rusos.

La iniciativa es respaldada principalmente por los países del este del bloque, muchos de los cuales limitan con Rusia y ya frenaron las solicitudes de visado o limitaron el número de permisos emitidos a la espera de una posición común de los Estados miembro.

Letonia, Lituania, Estonia, Finlandia, República Checa, Dinamarca y Países Bajos apoyarán la medida en el encuentro, mientras que las naciones de Europa occidental y la propia diplomacia de la UE ya expresaron su oposición, lo que hace vislumbrar que el consenso necesario está aun cuesta arriba.

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