Estudio en Francia reveló exposición preocupante de los niños a metales tóxicos en su alimentación diaria
El estudio, conocido como EAT3, encontró que sustancias como el cadmio, el aluminio y el mercurio representan riesgos potenciales para la salud infantil, mientras que el plomo y la acrilamida, un compuesto que se forma durante la cocción a altas temperaturas, también generan preocupación.

Un reciente informe de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral (ANSES) advierte que los niños en Francia están siendo expuestos a niveles elevados de metales pesados y compuestos nocivos a través de su dieta habitual.
Según Morgane Champion, responsable del estudio, estos resultados constituyen la primera parte del TDS3 (Estudio Total de Dieta), y reflejan una problemática que también afecta a Europa en general. «Las futuras publicaciones abordarán otros contaminantes, con recomendaciones específicas para reducir la exposición», indicó.
El estudio analizó más de 700 muestras de alimentos comprados en supermercados y mercados de las regiones de Hérault, Loiret y Puy-de-Dôme, entre mayo de 2021 y agosto de 2022. Los alimentos se prepararon como se consumirían, para evaluar la presencia de contaminantes en una dieta típica, y luego se estimó la exposición de la población.
Los resultados muestran que el cadmio se encontró principalmente en cereales del desayuno; el aluminio en bollería y galletas dulces; el plomo en pan; el mercurio en pescados; y la acrilamida en patatas fritas y salteadas. Aunque algunas concentraciones medias de metales han disminuido en comparación con estudios anteriores, alimentos como cereales, bollería y pasta siguen siendo contribuyentes significativos a la exposición.
El estudio también reveló que entre el 23% y el 27% de los niños mayores de tres años superan la ingesta diaria tolerable de cadmio, que puede afectar la función renal. Además, el 76% de los niños tienen niveles de aluminio por encima del valor tóxico de referencia, en comparación con el 39% de los adultos. Los niveles de mercurio en pescado, especialmente en especies depredadoras como el atún, permanecen elevados, aunque se recomienda seguir consumiendo pescado en moderación y variando las especies.
Por otra parte, se observó una reducción en la exposición al plomo en comparación con años anteriores, atribuida a políticas de salud pública como la prohibición del plomo en gasolina, pinturas y tuberías. Sin embargo, el agua y ciertos alimentos aún contribuyen a la presencia de plomo en la dieta.
A nivel europeo, la EFSA advierte que metales pesados como el arsénico, el cadmio, el plomo y el mercurio son frecuentes en alimentos, especialmente en mariscos y pescados. El arsénico inorgánico, en particular, presenta riesgos de lesiones cutáneas, cáncer y problemas cardiovasculares, siendo especialmente preocupante para mujeres embarazadas y niños.
Este informe subraya la necesidad de continuar monitoreando y regulando los niveles de contaminantes en los alimentos para proteger la salud de los más vulnerables, promoviendo además una alimentación equilibrada y variada.
