11 de marzo de 2026

Estados Unidos interviene en la crisis argentina: un swap inédito que refuerza la dependencia externa

La reunión programada entre Milei y Donald Trump el próximo 14 de octubre apunta a consolidar este nuevo esquema de respaldo político y económico.

La confirmación del Tesoro de los Estados Unidos sobre la firma de un swap por 20.000 millones de dólares con la Argentina marca un giro sin precedentes en la relación bilateral y deja en evidencia la magnitud de la fragilidad financiera local.

El anuncio, realizado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, incluye además la primera compra directa de pesos en el mercado doméstico, un movimiento que sugiere una intervención abierta de Washington en la economía argentina.

La operación busca aliviar la iliquidez que atraviesa el país y contener la escalada del dólar, que volvió a rozar los 1.500 pesos en la jornada. Aunque el gesto fue celebrado en los mercados —las acciones y bonos revirtieron pérdidas y cerraron al alza—, el trasfondo político y económico plantea múltiples interrogantes.

En primer lugar, se trata de un acuerdo extraordinario. Estados Unidos no suele ofrecer este tipo de herramientas a países emergentes, reservándolas históricamente para bancos centrales de economías desarrolladas. La excepción argentina pone de manifiesto no solo la debilidad estructural del Banco Central, sino también la relevancia geopolítica que la administración Trump asigna al gobierno de Javier Milei.

El swap, que incrementa reservas brutas pero no netas, funciona como una especie de préstamo contingente: las divisas pueden ser utilizadas bajo condiciones específicas y deberán ser devueltas con intereses. En paralelo, el Tesoro norteamericano enfatizó la necesidad de mantener la disciplina fiscal y las bandas cambiarias, así como de garantizar un consenso político duradero en la segunda mitad del mandato de Milei.

El trasfondo estratégico es claro: Washington busca blindar a un aliado que promueve reformas promercado y que se alinea con su agenda de “América primero”. No obstante, la dependencia de la Argentina respecto de capitales externos se profundiza. Así como ocurrió con el swap con China, que hoy asciende a 18.500 millones de dólares, el acuerdo con Estados Unidos plantea el dilema de la autonomía financiera frente a un poder extranjero que condiciona las políticas locales.

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